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martes, octubre 16, 2007

Save the cheerleader, save the world

Conocí de la existencia de la serie de televisión Héroes a través de las múltiples vallas publicitarias que poblaron la ciudad durante una temporada, anunciando a bombo y platillo el estreno en, irónicamente, no sé qué canal -de verdad, no me acuerdo-. A parte de eso no le presté mucha atención. No me apetece nada ver una serie sobre bomberos -porque en el mundo pos-11S las palabras 'bombero' y 'héroe' vienen a ser sinónimos, sobre todo si vienen de los EEUU-.

Sin embargo una reseña en vete a saber dónde -en serio, debería hacer algo con mi memoria- me hizo cambiar de opinión. Al parecer la serie trataba de superhéroes y el friki que hay en mí no se pudo resistir. Le dí una oportunidad aún pensando que sería un peñazo y... me vi los 23 capítulos de la primera temporada del tirón.

Claramente inspirada en los X-Men -Stan Lee hace un cameo en uno de los episodios, lo que lo dice todo-, Héroes cuenta la historia de una serie de personas tan normales como diferentes entre sí que, de repente, comienzan a darse cuenta de que tienen habilidades especiales; y de cómo cada uno va afrontando su nueva situación a su manera, con reacciones que van desde la negación hasta la creencia de ser héroes cuya misión es salvar al mundo.

Lejos de las batallas apocalípticas y exageradas que caracterizan a, por ejemplo, los X-Men, esta serie se centra más en el desarrollo de los personajes y su camino hacia un destino que nadie sabe bien cuál es, pero que de alguna manera los llama a todos.

Héroes es una serie coral -puedo contar tranquilamente más de quince personajes principales- que va tejiendo capítulo a capítulo una maraña que a la vez se va desenredando poco a poco y cobrando sentido. Con un guión tan coherente como hecho con pulso y ritmo, más que una serie es una historia completa en 23 partes que se nota no está improvisada en ningún momento, de principio a fin. Por supuesto hay que perdonarle ciertas incongruencias en algunos detalles -sobre todo en lo que se refiere al espacio-tiempo-, pero bueno, si uno acepta desde el principio la premisa de que un hombre pueda volar el resto qué más da. ¿O no?

Espero que la segunda temporada mantenga el nivel y no se desplome el interés, como ha ocurrido con Perdidos, que de ser una serie intrigante e interesante pasó a ser un plomo del que si te pierdes la mitad de capítulos no pasa nada y no pierdes el hilo de la trama. Se notaba que habían escrito el guión sobre pobres cimientos y que el éxito de la serie les vino grande.

No es el caso de Héroes, que aunque pinchase en la segunda temporada -que están comenzado a emitir ahora en los EEUU-, siempre tendrá esta primera que de por sí es una historia completa que en gancha y entretiene e, incluso, puede fascinar a más de uno.

Ideal para frikis de todas las edades.

miércoles, julio 12, 2006

El cine de Woody Allen es como todo lo demás

Estamos de enhorabuena, La 2 está haciendo un ciclo de Woody Allen todos los miércoles de este verano. También es cierto que lo hacen de vez en cuando -yo recuerdo ciclos de Allen en la tele desde que tengo uso de razón-, pero aún así siempre es una buena noticia. Y es que todavía hay mucha gente que no conoce el cine del que es, posiblemente, el mejor director vivo que hay en la actualidad -y no digo el mejor de todos los tiempos porque hoy no me siento muy valiente-, y este tipo de ciclos siempre ayudan a darlo a conocer a las "nuevas generaciones".

El problema que yo le veo es la elección de las películas que se van a emitir, ya que se centran en las de la última década -de mediados de los 90s hasta ahora-. No es que las de esta etapa sean malas, pero sí son, en general, más ligeras que la mayoría de las anteriores; y quizá para darlo a conocer no sean los mejores ejemplos. Por otra parte entiendo que los clásicos de Woody Allen ya se han proyectado mil y una veces en incontables ciclos anteriores, y que quizá muchas de las películas anunciadas para éste no se habían emitido antes en la televisión pública.

Pues bien, aprovechando que el Tajo pasa por Pisuerga, voy a hablar de esta última etapa del cine de Allen que, como ya he dicho, no es la mejor, pero tiene sus momentos. Y es que buena parte de la producción del cineasta neoyorquino de los últimos años ha dependido de un contrato con Dreamworks - la productora de Spielberg-, que, entre otras cosas, le revisaba los guiones antes de aprobarlos. Lo que ha sido una de la razones, una vez finalizado el contrato, de venirse a rodar a Europa donde, además de hacerle estatuas, le dejan total libertad.

Esta etapa yo la encuadro entre Celebrity (1998) -que se emite hoy en La 2- y Melinda y Melinda (2004) -ambas incluidas-, pero, ya que la pusieron en el ciclo la semana pasada, voy a empezar hablando de Desmontando a Harry (1997), aunque para mí no es la primera de una etapa, sino la última de la anterior, pero bueno.

En mi opinión Desmontando a Harry es la última gran película de Woody Allen -que me perdonen los fans de la reciente y excelente, aunque algo sobrevalorada, Match Point-. Una Obra Maestra -las mayúsculas son a caso hecho- en la que el director está en su mejor momento, con un guión inteligentísimo a la par que divertidísimo, basado en un homenaje a Fresas Salvajes, el clásico de Ingmar Bergman -esto lo descubrí recientemente al ver la película del director sueco-. El montaje, muy en su línea pero yendo más allá, nos transmite a base de continuos cortes y saltos, el caos y la inestabilidad de su protagonista -encarnado por el propio Allen-; y los efectos especiales, cosa poco común en su cine, sirven también para hacer chistes tan inteligentes como hilarantes, como en el que Robin Williams está "desenfocado". Una película genial que recomiendo encarecidamente.

Tras ésta rodó Celebrity, una de las más flojas en mi opinión, no porque la película sea mala, sino porque Kenneth Branagh no convence en un papel hecho a la medida del propio Allen, y que seguramente no interpretó él mismo porque era para una persona mucho más joven.

A Celebrity le sigue Sweet and Lowdown -traducida en España por Acordes y Desacuerdos, sin comentarios-. Sean Penn está estupendo en lo que, para mí y a pesar de algún que otro chiste ocasional, es una de las películas más dramáticas del director neoyorquino, de las que más me llegan -quizá porque el protagonista es un guitarrista y un gilipollas-. La escena en la que rompe la guitarra me parte el alma.

A partir de aquí comienza el contrato con Dreamworks. La primera película, Granujas de Medio Pelo, es entretenida y divertida, pero inusualmente ligera, lo que nos indica por dónde van a ir los tiros con la productora propiedad del ñoño de Steven Spielberg. La Maldición del Escorpión de Jade es, siguiendo esta misma línea, divertidísima y sin duda la mejor de esta etapa. Tras ella nos presenta Un Final Made In Hollywood, una película muy divertida llena de gags hilarantes pero en la que comente el error de hacerla demasiado larga, un error que él mismo había criticado otras veces cuando decía que "no había ninguna razón para que una película durara más de 90 minutos", a lo que por cierto se ciñó durante muchos años, pero se ve que aquí se le olvidó. Lo mejor de Hollywood Endings es sin duda el final, al que aún sigo dándole vueltas y dudando de si se reía con nosotros o de nosotros -los europeos-.

La última película con Dreamworks fue Todo Lo Demás, protagonizada por una estupenda, y crecidita, Christina Ricci -Miércoles en La Familia Adams-. No tan superficial como las inmediatamente anteriores, pero en la línea ligera que le marca la productora. A mí me gustó bastante, y de ella me quedo con la frase que le da título: "La vida es... como todo lo demás".

Esta etapa la cierro con Melinda & Melinda, interesante film, pero posiblemente la peor de sus películas en muchos años. Ciertamente recomendaría cualquier otra antes que ésta. Afortunadamente la nueva etapa europea de Woody Allen no ha podido comenzar mejor con la estupenda Match Point, en la que el director vuelve a su cine más serio. Ahora nos queda esperar hasta otoño para el estreno en las salas españolas de Scoop -aún sin título traducido, veremos qué sorpresa nos dan-, película que parece que va a ser otra comedia al más puro estilo Allen y en la que repite con Scarlett Johansson además de volver a encarnar él mismo un papel protagonista.

La mayoría, sino todas, de las películas de esta última etapa que he comentado ligeramente aquí, se podrán ver en el ciclo de La 2. No dejéis de verlo aquellos que no conozcáis bien el cine de Woody Allen, porque merece la pena. Y si os gusta no dudéis en revisar los clásicos, porque encontraréis verdaderas joyas y obras maestras, a las que ya les iré dedicando en el futuro sus respectivos post.

Sólo para hablar de Annie Hall correrán ríos de píxeles.

lunes, mayo 15, 2006

No me creo lo que veo

Iluso de mí, ayer no se me ocurre otra cosa que decir: "a ver qué ponen en la tele". Así que repaso el programa canal por canal, a cual peor. Pero de pronto, una luz en el camino, un oasis en el desierto: "vaya, si ponen Matrimonio con Hijos en Cuatro". Así que raudo y veloz corro a poner el nuevo canal del PSOE y me encuento con... ¡una versión española de la serie original!

Se me cayeron los ojos. No podría creer lo que veía. En un decorado calcado al de Married with Children unos actores españoles, vestidos y peniados exactamente igual que Al (Ed O'Neill) y Peg Bundy (Katei Sagal) en los 80's, se dedicaban a imitarlos burdamente. Eso sí, con los castizos nombres de Fran y Lola (los Camacho). Por supuesto las intepretaciones eran penosas y los chistes sin gracia. Aunque seguramente sí que tenían gracia, porque lo más probable es que hayan sido copiados litieralmente de la serie norteamericana, pero en el contexto de esta adaptación todo suena cutre y ridículo. Todo esto aderezado con unas risas en la lata (han copiado hasta lo peor) completamente descompasadas con lo que ocurría en escena.

No puedo entender qué razones pueden llevar a una productora y a una cadena de televisón a realizar un sacrilegio así. Married with Children (lo escribo en inglés para diferenciarla del bodrio patrio) ha sido una de las series más ácidas y brillantes de la historia de la televisión. Su sentido del humor cáustico, sacástico y demoledor con los valores establecidos de la familia y del american dream, nos ha hecho a algunos partirnos de risa durante muchos años. Pocas series han podido rivalizar con ésta en mala leche. Y ahora esta burda copia ha convertido toda esa genialidad en un subproducto zafio y vulgar.

Married with Children dejó de grabarse en 1997 tras 10 años de emisión. Nuestro Matrimonio con Hijos made in Spain no durará tanto, sin duda. Así que si alguien quiere ver este documento histórico para comprobar lo bajo que puede caer la televisión en España, si cabe, que se dé prisa.

domingo, mayo 07, 2006

Qué noche la de aquel año, hoy: el Rey del Pollo Frito

Gracias a los avances de la tecnología del futuro en comunicaciones de este país, es decir, la TDT, el otro día acabé volviendo al pasado y viendo un rato aquel pograma que presentaba Miguel Ríos, allá por mediados de los 80's: Qué noche la de aquel año. Aparte de ver a un Wyoming hecho un chaval, lo que realmente me hizo quedarme a verlo es que ese episodio en concreto estaba dedicado al rey del pollo frito: Ramoncín. Ahí es nada.

He de ser sincero y tengo que reconocer que de este personaje conozco mejor sus opiniones políticas (gracias a Crónicas Marcianas) y sus cualidades como presentador de concursos (gracias al Lingo), que sus canciones, de las cuales sólo sé de un par, dos literalmente, que también es verdad que no están mal del todo. Me refiero por su puesto a Litros de alcohol y a Como un susurro.

Pues bien, gracias al canal éste de TVE que se dedica a rescatar programas en conmemoración de sus 50 años de existencia (para eso aprovecha la cadena pública la TDT), pude asistir al documento histórico que es ver un concierto de Ramoncín en 1987. Lamentable. Ya no recordaba lo macarrilla que es este tío en el escenario. Un chuloputas del tipo que me ponen enfermo, ¿Y las canciones? Penosas. Las letras realmente tontas incluso para la época, y la música como hecha por niños de preescolar. Daba vergüenza ajena ver a hombres hechos y derechos haciendo como que tocan algo cañero, con coreografía de rockeros incluida, cuando apenas tocaban un acorde soso y sin fuste. Por no hablar de la voz. Ramoncete, hombre, si no sabes cantar y la naturaleza no te ha dado voz para hacerlo, ¿pa' qué te metes?

Claro que viendo este tipo de documentos es como uno acaba entendiendo mejor la evolución de este personajillo: de rey del pollo frito a azote de piratas (y lo que no son piratas, es decir, la mayoría) al servicio de la **** SGAE, pasando por presentador de concursos y aguerrido tertuliano profesional. Un hombre polifacético, vamos. Y es que cuando no vales para cantar de algo hay que vivir, y a algo hay que agarrarse.

Y así se explica cómo alguien que incluía en sus letras frases provocadoras que incitaban a quemar los libros, a largarse de casa y a romper las reglas establecidas, haya acabado formando parte de la junta directiva de una organización mafiosa como la SGAE, y se dedique a perseguir a sus propios fans (cuando los tenía, supongo que ya no) y a criminalizarlos, convirtiéndose en el más acérrimo defensor del canon en los CDs (y con la nueva ley que se está cociendo en muchos más soportes), así como en un beligerante opositor de las redes de intercambio, que tanto mal hacen a las mafias, pero tanto bien hacen a la cultura, a los artistas y compompositores, y a la sociedad en general.

Pero la gente no es tonta, y acaban calando al reaccionario que hay detrás del punki (en mi opinión es así en la mayoría de los casos). Y eso se pudo ver en el reciente Viña Rock 2006, donde nuestro héroe se vio obligado a suspender el concierto ante las "protestas" (por decirlo suavemente) del público y los gritos de "puta SGAE". El público ya no te quiere. A joderse, por cabrón.

Para terminar por donde empecé, y como anécdota, sólo quiero señalar que Miguel Ríos en su programa, en un tono muy orgulloso de lo que decía, presentó a Ramoncín definiéndolo, entre otras cosas, como "coleccionista de discos piratas de Bruce Springteen" (sic). Alguien debería recuperar este documento porque vale su peso en oro.

martes, abril 04, 2006

Casa

Estoy viendo la serie de moda House. Últimamente la he ido siguiendo de forma intermitente porque mi curiosidad no se resiste a la presión social, qué le voy a hacer.

El primer capítulo me pareció intesesante. Una mezcla de Urgencias y CSI un poco más original que la media. Pero pronto me di cuenta de que lo que caracteriza a esta serie es la falta de imaginación. Todos los capítulos tienen la misma predecible y anodina estructura:

1. El paciénte ingresa por algún tipo de dolencia más o menos común.
2. El doctor House descarta el caso porque no tiene interés.
3. Alguien llama la atención sobre algún aspecto extraño que les lleva a pensar que la cosa puede ser mucho más grave, así que se ponen a investigar.
4. Aplican el tratamiento pertinente según el diagnóstico.
5. El paciente sufre un dramático ataque inesperado que lo deja entre la vida y la muerte.
6. Queda demostrado que el tratamiento, y por lo tanto el diagnóstico, son erróneos, luego vuelven a investigar basándose los nuevos datos.
7. El doctor House, en el último momento, tiene una iluminación divina que resuelve el misterio y salvan al paciente.
8. Se acaba el capítulo.

La serie está entretenida. Al nivel de CSI o así. Para cuando no apetece calentarse la cabeza ni en pensar en lo que dedicar el tiempo. Pero poco más. En general, como he dicho, es repetitiva y predecible.

Lo único destacable es el personaje principal. Un joputa de frases lapidarias, que dosifica muy bien a lo largo de cada capítulo, aunque todos sabemos que en el fondo tiene un conrazón de oro. El típico personaje cabrón que gusta a la gente y que le da personalidad a la serie. Mucho más interesante, por ejemplo, que el buenazo insoportable de Perdidos. Pero hasta en eso falla, porque el resto de los protagonistas están tan descompensados en comparación con el del doctor House que hace que la serie se quede en nada, salvo la colección de sentencias del doctor.

Y como es moda, no puedo terminar el post de otra manera que con una de sus frases:

(Dr House a una monja): "Ira, orgullo, envidia, gula... Lleva usted cuatro de los siete pecados capitales en dos minutos. ¿Registran ustedes los records? ¿Hay Católicoolimpiadas?"

jueves, marzo 16, 2006

Do or do not, there is no try

Érase una vez un joven idealista que luchaba por la justicia y la independia contra el malvado Imperio. Pero un aciago día nuestro héroe fue seducido por el lado oscuro de la Fuerza y acabó convirtiéndose en aquello que más odiaba: un Lord Sith al servicio del mismo Imperio al que se había enfrentado. ¿Su nombre? ¿Anakin Skywalker? ¿Darth Vader? No: George Lucas.

Y es que me entero que se proponen hacer la serie de televisión de Star Wars. Con un par. Unos 100 capítulos nada menos, con guiones de Lucas, que empezarán a rodarse en 2008. La acción se ubicará en el periodo de tiempo que va desde el final del Episodio III al principio del IV. Y es que franquicia tan jugosa no podría quedarse así: hay que exprimir el tema hasta la saciedad.

Ya lo hicieron con la serie de dibujos animados Las Guerras Clon, que se situa entre los episodios II y III. Y que al parecer si no ves no puedes entender todos los detalles de La Venganza de los Sith. Pues vale. Los hermanos Wachowski ya hicieron antes algo parecido con Animatrix, serie que también era imprescindible para entender todos los misterios de la saga Matrix, sobre todo las dos últimas entregas. Igual es por eso, porque no he visto Animatrix, por lo que me pareceron una mierda del peor calibre. En fin, que estos intentos de explimir el limón hasta más allá de todo límite justificable me parecen patéticos. Sobre todo porque normalmente provienen de un precedente decente o, como en el caso de Star Wars, incluso entrañable. Y lo único que consiguen con eso, además de forrarse indecentemente, es echar por tierra todo lo bueno que tenían estas películas.

Y es que el Episodio IV: Una Nueva Esperanza (la película anteriormente conocida como La Guerra de las Galaxias) fue un hito en la historia del cine por muchos motivos. No sólo fue una excelente película repleta de aventuras, fantasía, imaginación y personajes inolvidables que además revolucionó técnicamente la forma de hacer cine; sino que además se hizo al margen de Hollywood. Aunque ahora parezca mentira, Star Wars es una película independiente.

Pero el dinero lo corrompe todo, y pudo incluso con nuestro aguerrido héroe y lider de la resistencia anti-Hollywood. Gracias a las rentas de la primera trilogía, Lucas montó un imperio tan malvado como el de Hollywood: LucasFilms. Con él ha realizados las precuelas de La Guerra de las Galaxias, los famosos Episodios I, II y II. A cual peor.

La historia de StarWars es la de la redención de Anakin Skywalker. Pero yo a su alter ego, George Lucas, no le veo camino de redimirse en absoluto. Todo lo contrario, me da la impresión de que la serie de televisión que están preparando va a ser lo peor de lo peor. Un triste espectáculo cuyo único fin será sacar pasta y que arrastrará por el fango el buen recuerdo de la primera trilogía que tenemos los frikifans de la saga.

Y es que en la vida real casi siempre gana el lado oscuro. En palabras del siniestro emperador: "ahora la transformación es total".

lunes, marzo 13, 2006

Lost

He de reconocer que me he picado con la serie Perdidos. Me animé a verla porque, aunque algo manida, la premisa de la que parte es bastante interesante: un avión se estrella en una isla, aparéntemente, desierta y los supervivientes se las arreglan como pueden para sobrevivir hasta que vengan a rescatarlos. Rescate que no llega, y cuya posibilidad se hace cada vez más remota, así que comienzan a organizarse. Hasta aquí lo típico. Porque conforme se va desarrollando la historia comprobamos que tanto cada uno de los personajes como la propia isla esconden secretos que se nos irán desvelando con cuentagotas, eso sí, con un ritmo perfecto para mantener el interés del espectador.

Y es que los guiones de esta serie son de lo más currado que he visto yo en la televisión de los últimos años. Todo ocurre por una razón, como reza el lema de la 2ª temporada. Y parece ser que efectivamente es así. Cada personaje de esta trama coral tiene una historia detrás que vamos descubriendo poco a poco. A su vez también vamos conociendo cada vez algo más de la isla en que se encuentran y de los misterios que esconde, que no son pocos. Todo va encajando desde el primer capítulo (que por cierto dicen que es el más caro de la historia de la televisión), lo que me da la impresión de que realmente hay una historia compleja y bien perfilada detrás de lo que ocurre.

Acostumbrados a series tipo CSI donde la base argumental general de la serie se puede resumir en un par de líneas, y los capítulos se van improvisando sobre la marcha, encontrar una producción televisiva como Perdidos es como un oasis en el desierto. Conforme avanza la trama en vez de respuestas sólo hay más preguntas, lo que hace que la intriga siempre siga en aumento. Al final de cada capítulo siempre estoy deseando ver el siguiente y descubrir qué pasa ahí, qué ha ocurrido con esto o el porqué de lo otro. No se le puede pedir más a una serie de televisión.

Cierto que Lost también tiene sus fallos. Por ejemplo que tras no sé cuántas semanas en la isla haya todavía una rubia que parece siempre recién salida de la peluquería con el peinado perfecto. Las ropas, aunque se ensucian a lo largo de los capítulos, siempre están limpias al principio del siguiente. Y aunque puedan lavarlas en el río allí no tienen Ariel, que yo sepa. O que, tras estrellarse todo un avión comercial repleto de pasajeros, sólo queden fallecidos o supervivientes intactos, incluída una mujer en las últimas fases del embarazo. Ningún herido grave, ningún mutilado... Nada, todos sanísimos. Aunque, claro, puede que esto último no sea ningún fallo en absoluto y realmente esté hecho con toda la intención.

Y es que hay algo de sobrenatural en Lost que la hace mucho más interesante si cabe. Además, esas pinceladas misteriosas están muy bien dosificadas sin caer en lo obvio y lo cutre. Esperemos que sepan mantener ese temple y no degeneren y caigan en el mayor de los absurdos, como pasó con las últimas temporadas de Expediente X.

Quizá si fuera en formato de cine sus fallos le quitarían mucha credibilidad, pero para ser una serie de televisión estos detalles son pecata minuta. Dejando a parte Mujeres Desesperadas (que no he visto pero veré en cuanto pueda, ya que he oído hablar muy bien de ella), Perdidos posiblemente sea la mejor serie de aventuras/intriga que se ha hecho en muchos años.

lunes, febrero 13, 2006

¿Quién mató a Laura Palmer?

Están reponiendo en Cuatro Twin Peaks a altas horas de la madrugada. En mi opinión deberían haberlo hecho en prime time que, total para la calidad de los programas propios de esa cadena, tampoco hubiera pasado nada.

Si no la mejor, desde luego es una de las mejores series de la historia de la televisión, de las que marcaron época. David Lynch en todo lo suyo. Además la produjo en uno de sus mejores momentos, justo después del éxito de Terciopelo Azul. Esta serie coral con personajes inolvidables consiguió atrapar a los espectadores en torno al mayor misterio de la época: ¿quién mató a Laura Palmer?

Lynch consigue crear una atmósfera personal y original nunca vistas antes en la televisión. Mezcla de misterio, suspense y un fino humor muy en la línea de Lynch. Una vez más nos muestra que detrás de la aparente tranquilidad superficial de la sociedad, personificada en un, en principio, sencillo y aburrido pueblo de montaña, se esconde un mundo de depravación que el director expresa a través de su particular visión onírico-fantástica, como sólo él podría concebir.

Desgraciadamente Lynch descuidó la segunda temporada ya que estaba inmerso en otros proyectos, como la película Corazón Salvaje, y esto llevó a que la serie bajara en calidad. Al final, para sorpresa de todos, la cadena de televisión la suspendió dejando a David Lynch con el culo al aire, como quien dice, y tuvo que terminar los últimos capítulos como pudo.

Al final a Laura Palmer la mataron las audiencias.

Esto degeneró en una de las peores etapas del director. Por un lado Corazón Salvaje que, sin ser mala, desde luego no es una de sus mejores películas. Por otro, enfadado por el cese fulminante de la serie por parte de la cadena, Lynch dirigió la película Twin Peaks (Fuego camina conmigo), con la intención de atar los cabos que habían quedado sueltos en la serie. A mí ésta me parece, seguramente, la peor película de Lynch. Es realmente una paranoia muy rebuscada y quizá, por una vez, sin demasiado sentido. Incluso diría que innecesaria. No sería hasta el estreno de Carretera Perdida varios años después cuando volvería a sorprendernos a todos con otra muestra de su mejor cine.

Viendo Twin Peaks en Cuatro me he sorprendido a mí mismo emocionándome ante la cabecera de la serie. La imagen de las sierras cortando la madera lentamente, con la música del maravilloso tema principal compuesto por Angelo Badalamenti, todavía me pone la piel de gallina. No sé si por la belleza del conjunto, por nostalgia o por ambas cosas.

sábado, enero 21, 2006

El videoclip

Dice la leyenda que el videoclip lo inventó Queen con su famoso Bohemian Rhapsody. Yo no estoy de acuerdo con eso. Los Beatles ya habían hecho vídeos promocionales mucho antes, y puede que antes de eso Elvis ya hubiera tenido cosas que pudieran considerarse como tales, aunque aquí ya me pierdo un poco, lo reconozco. Quizá el salto cualitativo de Queen no fue tanto el hecho de grabar un vídeo como el de mandarlo a la televisión en lugar de ir ellos en directo. Puede ser.

Con los vídeos musicales comenzó a surgir un nuevo arte visual (ahora se diría multimedia) y con ellos su plataforma por antonomasia: la MTV. Este, relativamente, nuevo concepto ha dado joyas impagables, como el famoso Thriller de Michael Jackson. Más que un videoclip, un corto de cine dirigido por John Landis que revolucionó el mundo de la música en su momento. O, por poner sólo otro ejemplo más, el vídeo de Numb de U2, uno de mis favoritos.

Por desgracia dichas joyas suelen ser la excepción, y la realidad es que la mayoría son basura no reciclable. Vídeos de usar y tirar una vez terminada la promoción, y que pasan rápida, y afortunadamente, al olvido. La MTV, junto a todas las demás cadenas televisivas de música, ha acabado siendo, como no podía ser de otra manera, una mera plataforma de publicidad al servicio de las discográficas, donde la calidad artística del videoclip es lo de menos.

Recuerdo que el único programa que se salvaba (ni idea de si sigue existiendo aún) era SuperRock, en la MTV los lunes de 12 de la noche a 1 de la madrugada, primetime del bueno. Era un programa presentado por una rockera rubia enfundada en unos ceñidos pantalones de cuero, una imagen sacada de los 80's ya por entonces bastante anacrónica. Pero lo cierto es que lo recuerdo con cierta añoranza. Ahí se podían ver los últimos vídeos de Nine Inch Nails o Marilyn Manson sin censurar, por entonces lo más cool de lo cool.

Ya casi nadie se esfuerza en hacer un buen vídeo, la mayoría son realmente cutres. Hasta los de las estrellas más consolidadas, paso de decir nombres porque me dan ganas de llorar, son para salir del paso. Un ejemplo de la dejadez que exite a este respecto son los vídeos de R&B norteamericanos. Son realmente ridículos, llenos de estereotipos: el negro chulo cargado de oro y la negra buenorra descargada de falda. Son todos exactamente iguales, no hay nada de imaginación y creatividad. Si bien estos son, para mí, los más cutres, lo cierto es que la crítica se puede extender a todos los demás estilos musicales: los vídeos de rock son así, los de los cantaautores asá, etc.

Otro hecho destacable es que el mundo del vídeo musical recientemente está generando muchos directores que dan el salto al cine. Esto, por lo general, suele ser más negativo que positivo, porque la mayoría tienden a exportar esa estética videoclipera a sus películas, lo cual las suele hacer bastante irritantes. Aunque hay excepciones, desde luego. Al fin y al cabo esa forma de hacer las cosas no es más que un recurso como otro cualquiera, y si se sabe utilizar con gusto, en su momento y en su justa medida puede resultar de lo más interesante. Como ejemplos de realizadores que vienen del mundo del videoclip puedo citar a David Fincher, director de Se7en y de Fight Club, dos grandes películas; y Michel Gondry, director de la maravillosa Eternal Sunshine of the Spotless Mind.

Pero el mundo del videoclip está cambiando, como todo, con el auge de Internet. Las cadenas de música tipo MTV que nos bombardean con sus vídeos-basura tienen los días contados. Iniciativas como las de Yahoo Música (espero que me den algo por la publicidad gratuita), en las que através de una web puedes elegir qué vídeo ver, acabarán con las televisiones. Además, seguro que también obligarán a la industria a esforzarse más, ya que sólo los mejores vídeos serán vistos, y los más cutres, los hechos para salir del paso, serán completamente ignorados. Por lo menos eso es lo que yo espero. Por desgracia el servicio de Yahoo aún no está del todo operativo. Bueno, funcionar funciona, pero sólo con el Internet Explorer lo que, para mí, es estar en fase beta todavía. Sólo cuando funcione con Firefox podremos usarlo con tranquilidad. Amigos de Yahoo, haced un esfuerzo, porque ésa es la única pega que tiene vuestra web, y la que muchas veces me tira para atrás sólo por la rabia que me da arrancar el IE.

En cualquier caso no está muy lejano el día en que podramos elegir los contenidos que queremos ver tanto de vídeos musicales, como de series, cine, programas, etc. por internete. Y cuando llegue ese día los buenos videoclips triunfarán y los malos serán desterrados. Los programas como Gran Hermano desapareceran (ya que nadie ve tele-basura) y los documentales estilo La 2 serán los reyes de la programación. Porque todos vemos los documentales de La 2, ¿o no?