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sábado, febrero 25, 2006

Ginastera

Alberto Ginastera era un compositor argentino del siglo pasado. Su música es esencialmente nacionalista, sobre todo en su primera época. Pero en su útimo periodo creativo fue adoptando técnicas compositivas más vanguardistas, en concreto el dodecafonismo.

De este periodo es su concierto para violín, que es el que me ha llevado a escribir este post. Aún siendo dodecafónico Ginastera tiene, desde luego, una una visión muy personal de esta técnica. Yo diría que el concierto para violín está a medio camino entre ese tipo de composición y la música tonal. Aunque quizá inclinándose más a la primera que a la segunda. Esto puede ser lo que hace que su música, aún siendo dodecafónica, sea escuchable, sobre todo para los que tenemos el oído más acostumbrado a la tonalidad clásica. No sé si será por eso o por otra cosa, pero lo cierto es que este concierto forma parte de mi discografía habitual desde que lo descubrí.

Para quien sea más aficionado al progressive rock (no confundir con el progressive del Neng de Castefa) que a la música clásica, decir que el grupo Emerson Lake and Palmer ya en sus tiempos adaptanron obras de Alberto Ginastera. En concreto su primer concierto para piano.

Porque sí, amigos y amigas, hubo un tiempo en el que en el mundo del rock se llegaron hasta adaptar piezas dodecafónicas del mundo clásico. Luego llegó el grunge y nos simplificó mucho la vida a todos.

Llegó Kurt Cobain y mandó parar.

miércoles, febrero 08, 2006

Sobre Max Bruch

Max Bruch fue un compositor alemán del periodo del romanticismo. En su época parece ser que fue muy famoso y apreciado, pero para mí es de ese tipo de músico que, de tan contemporáneo a su época y de tan ceñido a los cánones de moda, acaba no resistiendo bien el paso del tiempo. De hecho no es demasiado conocido y pocas de sus obras se interpretan aún.

Puede que otros compositores se dieran cuenta de eso ya en sus tiempos. Cuentan las malas lenguas que Brahms se burló de él diciéndole que un organillero que tocaba en la plaza donde se encontraban le había plagiado su última obra. Resumiendo, que era lo que ahora entenderíamos por comercial, le daba a la gente lo que quería oír y poco más.

Pues bien, a pesar de eso no hace mucho que he descubierto su concierto para violín y he de decir que me encanta. Eso sí, romanticismo puro y duro, sin medias tintas. De sus tres movimientos de estructura típica, sobre todo el 2º y el 3º son geniales. Principalmente por la belleza y calidad de sus temas principales. El leivmotiv que es la columna vertebral de la obra aparece en sus tres partes con un brillo distinto en su desarrollo en cada una de ellas, demostrando que Max Bruch sabía muy bien lo que se hacía. No conozco muchas más obras suyas, la verdad, pero igual va a ser una lástima que no estén de moda.

Serialistas abstenerse.

lunes, febrero 06, 2006

La Patética

La última sinfonía de Tchaikovsky es, en mi opinión, la más elevada y perfecta de todas sus obras. Me refiero a su 6ª sinfonía en si menor "Patética". Tchaikovsky la emprendió con la misteriosa intención de hacer una sinfonía con programa. Es decir, que toda la obra formaba un todo con un mensaje oculto entre sus notas.

Seguramente, y esto que digo es sólo mi opinión, ese programa o argumento de la sinfonía tenía que ver con algún amor del compositor, quizá no correspondido o quizá sí pero oculto, ya que la homosexualidad de Pyotr Ilyich siempre fue para él un complejo que le martirizó y que se cuidó mucho de ocultar en la sociedad de su tiempo. Otras interpretaciones hablan de que la sinfonía gira en torno al problema de la existencia y la angustia ante el destino, no dudo de que sea así, o una combinación de ambos puntos de vista. Pero yo, personalmente, me inclino más por mi primera opción, y la pista me la da el propio comienzo de la obra.

El primer movimiento se asemeja mucho, en su estructura, a un poema sinfónico suyo anterior: Romeo y Julieta. Prácticamente lo único que lo diferencia es que los temas principales son distintos y, desde luego, más oscuros que en dicha obra. Este movimiento alterna pasajes trubulentos donde desarrolla un primer leivmotiv de lo más oscuro, en algunos momentos con bastante violencia sonora; con otros de alta intensidad lírica y romanticismo donde aparece el segundo tema. No es difícil apreciar la lucha interna que transmite esta pieza y el desasosiego por el amor imposible que la caracteriza, lo que puede deducirse de su parecido con Romeo y Julieta.

El segundo movimiento es un vals. Tchaikovsky era un Maestro de los valses, en mi opinión bastate mejor que Strauss. Pero el vals de esta sinfonía es uno muy particular. Para empezar el ritmo en vez de ser de 3/4 (típico de los valses, ya sabéis, un-dos-tres, un-dos-tres), es de un muy irregular 5/4 (un-dos-tres, un-dos). A pesar de eso el compositor consigue hacer una pieza de una elegancia tremenda sin que su irregularidad de fondo afecte negativamente al conjunto. Lo más característico de este movimiento es cuando aparece el segundo tema. Sobre un bajo continuo se desarolla una melodía de lo más triste, algo insólito en un vals. Cuentan que fue el hermano de Tchaikovsky el que, tras escuchar esta parte de la obra, le dio el nombre de "Patética" a la sinfonía. Este mismo tema, en una variación más lamentosa si cabe, se vuelve a repertir en el cuarto y último movimiento.

La tercera parte de la obra es un scherzo. Tras el elegante, y a la vez triste, movimiento anterior Tchaikovsky aquí despliega toda su energía y maestría en la orquestación. El leivmotiv entra y sale y vuelve a entrar de forma juguetona, como es típico de los scherzos, recorriendo toda la orquesta, para terminar transformarse en una marcha donde por fin el tema principal aparece con toda su brillantez en primer plano, y va in crescendo hasta desembocar en una apoteosis capaz de tirar abajo cualquier sala de conciertos. Quizá Tchaikovsky aquí anticipa una especie de final convencional a su sinfonía, ya que el último movimiento va darle un broche de oro completamente atípico en el mundo sinfónico de entonces.

La sinfonía concluye con el 4º movimiento en tiempo de adagio lamentoso. Para mí es aquí donde mejor se puede apreciar el pathos que transmite esta obra. El uso de los instrumentos de cuerda y, en especial, el uso de las trompas en cierta parte, transmiten los sentimientos de angustia y desesperación como ninguna otra obra clásica que yo conozca. El bajo continuo marca un ritmo prácticamente fúnebre que nos anticipa la vuelta del segundo tema del vals, pero que aquí aparece transformado en un lamento casi inaguantable. Rompiendo con toda la tradición sinfónica Tchaikovsky, en vez de terminar la sinfonía con un in crecendo y un golpe de orquesta como era lo normal, concluye diluyendo este último movimiento poco a poco. La música va descendiendo hacia los registros más graves y apagándose hasta que sólo queda el pizzicato de los contrabajos, los cuales marcan un ritmo lúgubre hasta desvanecerse lentamente en el silencio que pone fin a la sinfonía Patética.

Tchaikovsky dirigió personalmente el estreno de su nueva sinfonía que, a pesar de que ahora está considerada como una de sus indiscutibles obras maestras, fue recibida muy fríamente por la crítica y el público. Lo cual no tuvo que afectarle muy positivamente, teniendo en cuenta la pasión que había volcado en ella. Nueve días después del estreno de la 6ª sinfonía Pyotr Ilyich Tchaikovsky moría. Oficialmente la causa de la muerte fue el cólera, pero las versiones más sensacionalistas apuntan a un suicidio presuntamente por temor a que se descubriera su relación homosexual con un joven aristócrata. Lo cierto es que nada de eso está claro y la tesis del suicidio forma parte de la leyenda.

Dentro de mi gusto por la música clásica del romanticismo, sinfónica y tonal, Tchaikovsky es uno de mis compositores preferidos. Y aunque Beethoven sea el maestro y su 9ª sinfonía la más grande de todas, la Patética de Tchaikovsky es para mí una obra que por su profundidad, sensibilidad, y por ese hondo dolor que transmite con cada nota, no tiene parangón en la historia de la música.

viernes, enero 27, 2006

Happy birthday to you

Hoy se cumple el 250 aniversario del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart. Sin menospreciar el mérito del genio de Salzburgo, he de decir que nunca ha sido de mis compositores clásicos preferidos. Quizá sea por la excesiva alegría que transmiten la mayoría de sus obras, a excepción del Requiem en re menor, claro; o por ese carácter de su música que yo calificaría de demasiado juguetón, pero lo cierto es que nunca ha conseguido atraparme del todo, como sí me pasa con otros compositores.

Insisto en que reconozco que no sólo fue un genio y un virtuoso del violín y del piano, sino que sus composiciones son obras maestras que han influido en toda la música posterior. En mi opinión, si algo le tenemos que agradecer a Mozart, es haber inventado el Romanticismo (en el sentido musical, se entiende) con sus últimas sinfonías, la nº40 y la nº41 "Júpiter", anticipando muchos de los elementos que caracterizarían a ese movimiento y que posteriormente Beethoven desarrolló en toda su plenitud.

Feliz cumpleaños.

domingo, enero 15, 2006

All by myself?

Pues en esto que estoy escuchando el Concierto para piano nº2 de Rachmaninov, y cuando empieza el segundo movimiento como que me suena de algo y empiezo a prestar atención. Sí que se parece algo, sí. Bueno, algo no, bastante. Vaya coincidencia. Un momento, no, no se parece: ¡es idéntico!

Efectivamente, resulta que la famosa canción de Eric Carmen All By Myself es un plagio flagrante de Rachmaninov. Actualmente bastante popular gracias a la versión que le hizo Celine Dion (mujer que no es santo de mi devoción, pero que tengo que reconocer que su voz me pone los pelos de punta siempre que la estucho en este tema).

Pero no quiero ser duro con un clásico como éste. Quien más quien menos se ha inspirado en otros y ha tenido sus influencias. Aunque aquí no estamos hablando propiamente de una influencia sino de, como mínimo, una versión del original. Lo cual tampoco tiene nada de extraño ni de malo: si Celine Dion puede versionar a Eric Carmen, éste puede versionar a Rachmaninov perfectamente.

Además, si nos ponemos así, más delito tiene el Himno a la Alegría de Miguel Ríos con esa adaptación al rock & roll de la 9ª sinfonía de Beethoven y la traducción, más que libre, del poema de Schiller. Aunque bien es cierto que Miguel Ríos reconoce la fuente original, entre otras cosas porque la popularidad de la novena no le deja muchas más opciones.

Así que me pongo a navegar por internete para ver los créditos de "All By Myself" y esto es lo que encuentro:

Written and Arranged by ERIC CARMEN

Muy bien chavalote. Ni una referencia al original. Luego, efectivamente, el tema "All By Myself" es una estafa y un plagio descarado.

El concierto para piano nº2 data de 1900, por lo que, si no me equivoco, los derechos de autor sobre él caducaron en el 1950. Una lástima, porque si no podría haberle pasado lo que les pasó a The Verve con su tema Bitter Sweet Symphony, que los Rolling los dedunciaron por plagio y desde entonces todos lo beneficios del tema van íntegros a ellos y no a The Verve.

Imagino que no he inventado la rueda con este descubrimiento. Aunque a mí me ha sorprendido bastante, la verdad. Supongo que no es un secreto y que, antes o después, nuestro querido Eric habrá tenido que reconocer el hecho de que su mayor hit es una copia. Claro que "ande yo caliente, ríase la gente", ¿no, Eric?

No me resisto a hacer el juego de palabras: ¿no hubiera sido más propio titular a la canción Almost All By Myself?

Así yo también hago éxitos. En el 2014 caducan los derechos de Yesterday. Yo, por si acaso, ya voy preparando mi versión, y en ocho años a dejar de trabajar.