
La última sinfonía de Tchaikovsky es, en mi opinión, la más elevada y perfecta de todas sus obras. Me refiero a su
6ª sinfonía en si menor "Patética". Tchaikovsky la emprendió con la misteriosa intención de hacer una sinfonía con programa. Es decir, que toda la obra formaba un todo con un mensaje oculto entre sus notas.
Seguramente, y esto que digo es sólo mi opinión, ese programa o argumento de la sinfonía tenía que ver con algún amor del compositor, quizá no correspondido o quizá sí pero oculto, ya que la homosexualidad de Pyotr Ilyich siempre fue para él un complejo que le martirizó y que se cuidó mucho de ocultar en la sociedad de su tiempo. Otras interpretaciones hablan de que la sinfonía gira en torno al problema de la existencia y la angustia ante el destino, no dudo de que sea así, o una combinación de ambos puntos de vista. Pero yo, personalmente, me inclino más por mi primera opción, y la pista me la da el propio comienzo de la obra.
El primer movimiento se asemeja mucho, en su estructura, a un poema sinfónico suyo anterior:
Romeo y Julieta. Prácticamente lo único que lo diferencia es que los temas principales son distintos y, desde luego, más oscuros que en dicha obra. Este movimiento alterna pasajes trubulentos donde desarrolla un primer
leivmotiv de lo más oscuro, en algunos momentos con bastante violencia sonora; con otros de alta intensidad lírica y romanticismo donde aparece el segundo tema. No es difícil apreciar la lucha interna que transmite esta pieza y el desasosiego por el amor imposible que la caracteriza, lo que puede deducirse de su parecido con Romeo y Julieta.

El segundo movimiento es un vals. Tchaikovsky era un Maestro de los valses, en mi opinión bastate mejor que Strauss. Pero el vals de esta sinfonía es uno muy particular. Para empezar el ritmo en vez de ser de 3/4 (típico de los valses, ya sabéis, un-dos-tres, un-dos-tres), es de un muy irregular 5/4 (un-dos-tres, un-dos). A pesar de eso el compositor consigue hacer una pieza de una elegancia tremenda sin que su irregularidad de fondo afecte negativamente al conjunto. Lo más característico de este movimiento es cuando aparece el segundo tema. Sobre un bajo continuo se desarolla una melodía de lo más triste, algo insólito en un vals. Cuentan que fue el hermano de Tchaikovsky el que, tras escuchar esta parte de la obra, le dio el nombre de "
Patética" a la sinfonía. Este mismo tema, en una variación más
lamentosa si cabe, se vuelve a repertir en el cuarto y último movimiento.
La tercera parte de la obra es un
scherzo. Tras el elegante, y a la vez triste, movimiento anterior Tchaikovsky aquí despliega toda su energía y maestría en la orquestación. El
leivmotiv entra y sale y vuelve a entrar de forma juguetona, como es típico de los
scherzos, recorriendo toda la orquesta, para terminar transformarse en una marcha donde por fin el tema principal aparece con toda su brillantez en primer plano, y va
in crescendo hasta desembocar en una apoteosis capaz de tirar abajo cualquier sala de conciertos. Quizá Tchaikovsky aquí anticipa una especie de final convencional a su sinfonía, ya que el último movimiento va darle un broche de oro completamente atípico en el mundo sinfónico de entonces.

La sinfonía concluye con el 4º movimiento en tiempo de
adagio lamentoso. Para mí es aquí donde mejor se puede apreciar el
pathos que transmite esta obra. El uso de los instrumentos de cuerda y, en especial, el uso de las trompas en cierta parte, transmiten los sentimientos de angustia y desesperación como ninguna otra obra clásica que yo conozca. El bajo continuo marca un ritmo prácticamente fúnebre que nos anticipa la vuelta del segundo tema del vals, pero que aquí aparece transformado en un lamento casi inaguantable. Rompiendo con toda la tradición sinfónica Tchaikovsky, en vez de terminar la sinfonía con un
in crecendo y un golpe de orquesta como era lo normal, concluye diluyendo este último movimiento poco a poco. La música va descendiendo hacia los registros más graves y apagándose hasta que sólo queda el
pizzicato de los contrabajos, los cuales marcan un ritmo lúgubre hasta desvanecerse lentamente en el silencio que pone fin a la sinfonía
Patética.
Tchaikovsky dirigió personalmente el estreno de su nueva sinfonía que, a pesar de que ahora está considerada como una de sus indiscutibles obras maestras, fue recibida muy fríamente por la crítica y el público. Lo cual no tuvo que afectarle muy positivamente, teniendo en cuenta la pasión que había volcado en ella. Nueve días después del estreno de la 6ª sinfonía Pyotr Ilyich Tchaikovsky moría. Oficialmente la causa de la muerte fue el cólera, pero las versiones más sensacionalistas apuntan a un suicidio presuntamente por temor a que se descubriera su relación homosexual con un joven aristócrata. Lo cierto es que nada de eso está claro y la tesis del suicidio forma parte de la leyenda.
Dentro de mi gusto por la música clásica del romanticismo, sinfónica y tonal, Tchaikovsky es uno de mis compositores preferidos. Y aunque Beethoven sea el maestro y su 9ª sinfonía la más grande de todas, la
Patética de Tchaikovsky es para mí una obra que por su profundidad, sensibilidad, y por ese hondo dolor que transmite con cada nota, no tiene parangón en la historia de la música.