
Por fin, después de más de tres lustros de espera, he visto a
Depeche Mode en directo. Ya puedo morir tranquilo. El concierto fue en Granada el pasado día 26 de julio, de teloneros los murcianos
Second y los daneses
The Raveonettes (este último un grupo interesante -todo lo interesante que puede ser la música indi- que yo no conocía, la verdad es que sonaban bien; desde luego la
cantanta hizo más llevadero a más de uno el plantón de varias horas en espera de
Los Grandes).
Los Depeche aparecieron puntuales como un reloj, es de agradecer, a las diez de la noche, y comenzaron su espectáculo con
A Pain That I'm Used To, quizá el tema que a mí menos me gusta de su último disco -a pesar de que fue el segundo
single-, pero he de reconocer que es tremendo para empezar un concierto. O eso o es que mi nivel del excitación era tal que lo mismo de daba ocho que ochenta. Ese día hubiera
flipado con cualquier cosa que hicieran en el escenario.
Inmediatamente después continuaron con
A Question Of Time. La locura. Y a partir de ahí no bajó el nivel. De su último disco sólo interpretaron los cuatro singles -para mí una lástima porque esperaba fervientemente que tocaran
The Sinner In Me que es mi favorita de
Playing The Angel, o
Free, una cara B que podría haber sido perfectamente el segundo single-. En
Suffer Well, la única canción de Dave que tocaron, Martin se puso a tocar sorprendentemente el bajo, y en
Precious sustituyó el arpegio de piano por su guitarra, lo que a mí me dio la sensación de que quedaba bastante flojo con respecto a la versión del disco, una lástima, porque no le hacía justicia al temazo que es. Sin embargo la versión en directo de
John The Revelator era
la caña de España, un tema que al principio no me llamaba demasiado la atención y que en el concierto lo disfruté como un enano.

El resto fue repasar los temas más emblemáticos de su carrera. Llama la atención que no tocaran ni una canción de su anterior disco
Exciter y sólo una de
Ultra,
Home, que cantó Martin en una versión desnuda de arreglos de cuerdas y con una nueva armonía con la guitarra que me gustó mucho, le daba un toque más oscuro. Así que el resto del concierto fue bastante comercial, remontándose a éxitos que el que menos tiene ya trece años, y todos ellos incluídos en los
Singles 86-98. Lo cual no es que esté mal, al contrario, con
Personal Jesus o
I Feel You fue la locura, y con
Enjoy The Silence o
Never Let Me Down Again se me saltaban las lágrimas; pero yo hubiera esperado que rescataran alguna que otra obra maestra, de esas que siempre hay por sus discos y que nunca fueron
singles, o alguna rareza extravagante para hacer que los más
frikis nos corramos del gusto.
Pero no fue así, aunque, si no exactamente en el sentido al que yo me refiero, sí que hubo un par de excepciones cuando menos sorprendentes. En primer lugar, el bis comenzó con una versión a piano solo cantada por Martin de
Leave In Silence, tema de su segundo disco,
A Broken Frame -el que según ellos mismos es su peor disco-, y que por cierto quedó chulísima -como anécdota decir que yo era el único que se sabía la letra de los que me rodeaban-. Tras ésta tocaron
Photographic, canción del primer disco allá por el '81 y compuesta por
Vince Clarke, de hecho fue la primera canción que grabaron como Depeche Mode antes incluso de que se publicara
Speak And Spell. A mí me pareció bastante sorprendente que sutituyeran
Just Can't Get Enough por ésta, pero bueno, la verdad es que sirvió igualmente para desmadrar al personal.

En cuanto a ellos sólo puedo decir que están hechos unos chavales.
Dave Gahan no paraba, como en sus mejores tiempos, y la voz la tiene en plena forma.
Martin Gore apareció vestido de pollo -o de ángel negro o lo que sea: para mí "pollo"- pero el gorrito con la cresta le duró sólo la primera canción, se ve que los calores de Granada en julio no están hechos para ellos -me consta que en otras actuaciones aguanta con el disfraz bastante más-. Salvo en un par de excepciones que se acercó a los teclados -para las canciones más antiguas- el resto estuvo todo el rato con la guitarra deleitándonos con sus solos a un dedo y sus saltitos a la pata coja. Sólo para incondicionales -porque es el compositor vivo más grande que hay, que si no...-.
Andy Flecher, como siempre, haciendo palmas, saludando al público y no tocando el instrumento ni por casualidad, no sea que se haga daño. El resto de los músicos con los que se acompañan en directo eran
Christian Eigner a la batería y
Peter Gordeno a los teclados, que eran los que realmente tocaban algo -a excepción de Martin a la guitarra, claro-. Es significativo que hayan tenido que contratar a dos músicos para sustituir a
Alan Wilder y a todo el trabajo que hacia en directo y en el estudio.
¡Que vuelva Alan Wilder a Depeche Mode YA!El escenario era chiquitín -la plaza de toros de Granada no daba para más-, pero resultón. Los teclados estaban alojados en tres donuts plateados que parecían miniplatillos volantes, y una bola plateada descendía a la izquierda, que se asemejaba a las de las discotecas setenteras, dibujándose en ella frases y palabras relacionadas con las canciones. De fondo tres pantallas que iban cambiando su altura y orientación proyectaban imágenes. En general la puesta en escena me gustó bastante.

Lo único que me dejó mal sabor de boca es lo corto que fue. Sí, vale que aunque hubieran tocado cuatro horas a mí se me habría hecho corto igual, pero me consta que en otros conciertos de la gira
Touring The Angel tocan normalmente tres o cuatro temas más. No sé si será por el calor o porque tocan según aforo, pero no les hubiera costado mucho marcarse un
Halo o un
Everything Counts.
En cualquier caso es el concierto de mi vida -hasta ahora el honor lo ostentaba el de los Iron Maiden-, disfruté como un enano, no me decepcionaron y volveré a verlos en cuanto tenga la oportunidad. Es lo menos que se puede hacer con
uno de los grupos más grandes de todos los tiempos.