Escuchando...

martes, noviembre 06, 2007

Cassandra's Dream

No entiendo las críticas que se le han hecho a Cassandra's Dream, la última película de Woody Allen. Confieso que gracias a ellas fui a verla con mucho escepticismo, y quizá eso hizo que, al esperar tan poco, mi sensación final fuese quizá más positiva que en otras circunstancias. Eso y que la inmediatamente anterior, la floja Scoop, no era precisamente para tirar cohetes.

Pues bien, El Sueño de Casandra es una buena película que, en mi caso, me atrapó de principio a fin, arrastrándome a la bajada a los infiernos de los dos hermanos protagonistas.

Estamos, una vez más, ante la enésima revisión que hace el director neoyorquino de Crimen y Castigo de Dostoyevski. Y eso es lo único que se le puede criticar, como ya le critiqué a la magnífica Match Point: que se copia a sí mismo y que estas vueltas de tuerca pueden estar muy bien, pero que donde esté Delitos y Faltas que se quiten las demás.

A parte de eso Cassandra's Dream carece del glamour de Match Point, quizá porque lo nuevo de Allen no se ambienta en las clases más altas sino en un entorno de clase trabajadora, y eso, estéticamente, siempre viste menos. Si a esto le sumamos los toques de fino humor -del bueno- que salpican toda la película, y de los que Match Point carecía, puedo entender que dé la impresión de ser una obra menor. Pero es que sólo Woody Allen es capaz de contar un dramón de estas características y conseguir sacarte la sonrisa en lo que deberían ser los momentos más patéticos. Y creo que mucha gente no ha logrado entender lo que ha hecho el director: reírse con ironía de las bajezas del alma humana. Sin llegar a ser lo mejor de su carrera esta última obra es sin duda digna de mención y de tener en cuenta.

Aunque hay que reconocer también que no se sostendría del todo sin las excelentes interpretaciones de sus protagonistas. Ewan McGregor está realmente bien, como casi siempre, pero Colin Farrell está sencillamente genial, lo mejor de la película. Quizá algo sobreactuado, pero es que precisamente ahí está la gracia.

A todo esto hay que sumarle la preciosa banda sonora a cargo de Philip Glass que envuelve toda la película. Por fin Allen cambia el jazz por una partitura original que le da otro aire a su cine, y eso es de agradecer.

No siempre se puede rodar un Annie Hall, un Manhattan, un Hannah y sus Hermanas, un Desmontado a Harry o un Match Point -parece que va casi a peliculón por década-; pero si Cassandra's Dream es lo peor que sabe hacer Allen yo firmaba ya para veinte más como esta. He dicho.

viernes, noviembre 02, 2007

Después que canta el hombre

Por fin un concierto de Silvio Rodríguez del que salgo con muy, pero que muy, buen sabor de boca.

La primera vez que lo vi en directo fue en la gira que hizo junto a Luis Eduardo Aute hace casi diez años. El concierto al que yo asistí además fue el primero, y se notaba demasiado que no se lo habían preparado lo suficiente. Estaban completamente perdidos entre ellos, y Silvio estuvo serio y seco. Con decir que al final lo que más me gustó fue Aute lo digo todo. Además en aquella ocasión Silvio se acompañaba del excelente guitarrista Rey Guerra, lo que a priori debería ser positivo, pero un público ávido de que le den lo que quiere oír no recibió muy bien que se hicieran versiones tan alternativas como desconcertantes de temas como Ojalá. Bien por ver al trovador cubano por primera vez, pero en general fue decepcionante.

La siguiente vez que lo vi fue en la Fiesta del Partido Comunista de España en Madrid. Yo fui de los afortunados que estábamos relativamente cerca del escenario, y por lo tanto pudimos ver el concierto sin problemas. Pero no se puede decir lo mismo de los que se encontraban más atrás, porque Silvio obligó a la organización a no encender las pantallas para que no se pudiera grabar la actuación, o qué se yo. El cabreo de la gente fue mayúsculo. Si a eso le sumamos que al poco de empezar declaró que iba a tocar el último disco -Cita Con Ángeles, en mi opinión de los más flojos- del tirón, de la primera a la última canción, seguidas y en el mismo orden, podemos imaginar la estupefacción un público, que además de querer escuchar todos los clásicos, desconocía por completo en general el último trabajo. Otra pequeña decepción.

Pero afortunadamente esta vez el cantautor nos ha compensado con creces todas las experiencias anteriores. Rodeado por un excelente grupo de músicos -dos guitarras, un bajo acústico, un percusionista y una clarinetista- Silvio comenzó su concierto con El Necio, siguió con Quién Fuera y no paro de repasar los temas más emblemáticos de su larga carrera.

Especialmente emocionante para mí fue escuchar Canción Del Elegido, la primera vez que yo lo veía interpretarla en directo, con esos versos tan incendiarios:

Y comprendió que la guerra era la paz del futuro
lo más terrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida
la última vez lo vi irse entre humo y metralla
contento y desnudo
iba matando canallas
con su cañón de futuro

O cuando con motivo del 40 aniversario del asesinato del Che Guevara rescató América, Te Hablo de Ernesto, tema que sólo habíamos oído en versiones inéditas, y que contiene también unos versos para la historia:

Aunque lo entierren hondo,
aunque le cambien la cara,
aunque hablen de esperanza
y brille la mascarada,
llegará su fantasma
bien retratado en las balas.

Como excepción, y con motivo del reciente lanzamiento de un disco homenaje al también fundador de la nueva trova cubana Noel Nicolá -tristemente fallecido-. Silvio interpretó una pieza de éste que yo desconocía, y que por ser tan breve como hermosa voy a transcribir aquí:

Te perdono el montón de palabras
que has soplado en mi oído desde que te conozco.
Te perdono tus fotos y tus gatos,
tus comidas afuera, cervezas y cigarros, es más,
te perdono andar como tú andas,
tus zapatos de nube, tus dientes y tu pelo.
Te perdono los cientos de razones,
los miles de problemas, en fin, te perdono no amarme.
Lo que no te perdono es haberme besado con tanta alevosía.
Tengo testigos: un perro, la madrugada, el frío,
y eso sí que no te lo perdono,
pues si te lo perdono seguro que lo olvido.

También hubo tiempo para reivindicaciones políticas, como cuando leyó parte de un discurso de Danny Glover -que al parecer, además de participar en las fachosas Lethal Weapon y en engendros como Saw, es sorprendentemente un tío bastante comprometido en política- sobre los 5 cubanos detenidos injustamente en EEUU por defender legítimamente a Cuba. Un discurso que chapeau.

Por lo demás un clásico detrás de otro hasta el punto de que se me saltaban las lágrimas. Lo hicimos salir hasta cinco veces en los bises. El lema del público era "hasta que no toque el Ojalá no nos vamos", y aún después de eso lo hicimos salir otras dos veces hasta que prácticamente nos mandó a la cama cantándonos una nana.

Yo vi a un Silvio contento y en plena forma. Y si a eso le sumamos el hecho de que su último disco, Érase Que Se Era, es, además de doble, de lo mejor que ha editado últimamente, el resultado de la ecuación nos da que tenemos Silvio para rato.

Y yo que me alegro.

martes, octubre 16, 2007

Save the cheerleader, save the world

Conocí de la existencia de la serie de televisión Héroes a través de las múltiples vallas publicitarias que poblaron la ciudad durante una temporada, anunciando a bombo y platillo el estreno en, irónicamente, no sé qué canal -de verdad, no me acuerdo-. A parte de eso no le presté mucha atención. No me apetece nada ver una serie sobre bomberos -porque en el mundo pos-11S las palabras 'bombero' y 'héroe' vienen a ser sinónimos, sobre todo si vienen de los EEUU-.

Sin embargo una reseña en vete a saber dónde -en serio, debería hacer algo con mi memoria- me hizo cambiar de opinión. Al parecer la serie trataba de superhéroes y el friki que hay en mí no se pudo resistir. Le dí una oportunidad aún pensando que sería un peñazo y... me vi los 23 capítulos de la primera temporada del tirón.

Claramente inspirada en los X-Men -Stan Lee hace un cameo en uno de los episodios, lo que lo dice todo-, Héroes cuenta la historia de una serie de personas tan normales como diferentes entre sí que, de repente, comienzan a darse cuenta de que tienen habilidades especiales; y de cómo cada uno va afrontando su nueva situación a su manera, con reacciones que van desde la negación hasta la creencia de ser héroes cuya misión es salvar al mundo.

Lejos de las batallas apocalípticas y exageradas que caracterizan a, por ejemplo, los X-Men, esta serie se centra más en el desarrollo de los personajes y su camino hacia un destino que nadie sabe bien cuál es, pero que de alguna manera los llama a todos.

Héroes es una serie coral -puedo contar tranquilamente más de quince personajes principales- que va tejiendo capítulo a capítulo una maraña que a la vez se va desenredando poco a poco y cobrando sentido. Con un guión tan coherente como hecho con pulso y ritmo, más que una serie es una historia completa en 23 partes que se nota no está improvisada en ningún momento, de principio a fin. Por supuesto hay que perdonarle ciertas incongruencias en algunos detalles -sobre todo en lo que se refiere al espacio-tiempo-, pero bueno, si uno acepta desde el principio la premisa de que un hombre pueda volar el resto qué más da. ¿O no?

Espero que la segunda temporada mantenga el nivel y no se desplome el interés, como ha ocurrido con Perdidos, que de ser una serie intrigante e interesante pasó a ser un plomo del que si te pierdes la mitad de capítulos no pasa nada y no pierdes el hilo de la trama. Se notaba que habían escrito el guión sobre pobres cimientos y que el éxito de la serie les vino grande.

No es el caso de Héroes, que aunque pinchase en la segunda temporada -que están comenzado a emitir ahora en los EEUU-, siempre tendrá esta primera que de por sí es una historia completa que en gancha y entretiene e, incluso, puede fascinar a más de uno.

Ideal para frikis de todas las edades.

miércoles, octubre 10, 2007

In Rainbows

Por mucho que una vocecilla me diga que me estoy precipitando, que es demasiado pronto para opinar, no puedo resistirme a escribir sobre lo que es el fenómeno del día de hoy -para muchos el acontecimiento musical del año-. Me refiero, como no puede ser de otra manera, al lanzamiento del nuevo disco de Radiohead, titulado In Rainbows.

En primer lugar es obligado hablar de la forma en la que ha sido lanzado el disco, lo que lleva siendo la comidilla del mundo de la música las últimas semanas, y hasta de los medios de comunicación, tanto especializados como generalistas. Los chicos de Radiohead, ni cortos ni perezosos, anunciaron que colgarían su nuevo disco en su web mucho antes incluso de que saliera al mercado en formato CD; y que quien quisiera podía hacer la reserva en Internet y descargárselo a partir de hoy 10 de octubre... ¡al precio que cada uno le pusiera! Sí, sí. Podrías tenerlo por 40 libras, por 20, 10 ó por nada.

Yo reconozco que desconfiaba. "Ya veremos qué pasa el día 10" es lo que pensé. Y hoy, llegado el momento, he entrado en la página www.inrainbows.com, he rellenado un sencillo formulario y en tres minutos estaba escuchando lo nuevo de Radiohead. Ha sido tan rápido y fácil que he tardado en asimilar lo que estaba pasando. Sinceramente, creo que el mundo de la música y la industria discográfica ha cambiado para siempre hoy. Menuda bofetada que le han dado a las discográficas. Esto tiene que haber dolido. Porque no estamos hablando de un grupo cualquiera, sino de unos artistas de primera línea, de los que venden discos a cascoporro (como diría aquel, -a ver, por cierto, cuándo vemos a los solidarios y comprometidos de U2 haciendo algo así, jeje-).

Olé por Radiohead, por su coherencia y valentía. Y por inteligentes también, porque de todas formas su disco habría circulado por la red, pero gracias a esto no sólo han quedado de puta madre -si se me permite la expresión-, sino que además se han sacado de la manga una campaña publicitaria mundial de gratis.

La calidad y el nivel del disco en sí ya es otro cantar. ¡Y qué cantar! Aquí puede ser donde me precipite, pero llevo todo el día escuchándolo y cuanto más lo oigo más me gusta. Desde luego nunca decepcionan. Menos arriesgado -o menos rompedor con lo anterior, si se prefiere-, In Rainbows es un disco que, aún en la línea de Radiohead, a mí me resulta mucho más fácil de escuchar que algunos de los anteriores. Lo veo, por ejemplo, menos agobiante que Hail To The Thief.

Echo de menos, por criticarlo aunque sea un poco, algún hit al que agarrarme en las primeras escuchas. Alguno como Knives Out o A Wolf At The Door en los anteriores. Sin embargo la impresión de calidad global que te atrapa desde el primer momento y que, por ahora, a mí no me ha abandonado en las subsiguientes escuchas, compensa de sobra la falta de guiños a la comercialidad que nos hagan el camino más fácil.

En cuanto a temas en concreto el primero yo destacaría es Nude. Un tema que al parecer ya lleva tiempo circulando en versiones en directo -con el nombre de Big Ideas (Don't Get Any)-. Es un poco la típica balada marca de la casa del grupo, pero en el momento en que la he oído por primera vez me he parado a tomar nota: "uy, ésta". Otros temas a destacar son por ejemplo 15 Step, con el que abren el disco de forma incuestionable; Faust Arp, que me llama también mucho la atención; o, la que es también una de mis favoritas hasta ahora, House Of Cards.

Por supuesto recomiendo todo el disco. Estoy seguro que podría decir muchas cosas más que ahora con más tiempo y más escuchas -y quizá lo haga-, pero es que no me he podido resistir. Para mí Radiohead es una pasión. La capacidad que tiene Tom Yorke con su voz y todo el grupo con su música de transmitir sentimiento y dramatismo; de envolverte con sus melodías y arreglos haciendo que te eleves del suelo; de encenderte con sus letras, tan tristes como en ocasiones violentas, mordaces y críticas con el sistema establecido -de palabra y ahora se ve que también algo de obra-; y de sorprenderte con sus arriesgadas propuestas musicales, sus saltos al vacío sin red, sin acomodarse en la fórmula de éxito fácil... Todo eso lo tienen pocos grupos. Por no decir ninguno.

Cosas como estas son las que hacen que uno recuerde por qué le apasiona la música.

jueves, septiembre 06, 2007

Me declaro fan absoluto de Spinal Tap

El otro día pillé por casualidad en el canal Cinematk un documental sobre un grupo heavy de los 80s, o quizá de finales de los 70s, y me quedé un rato a verlo a ver quiénes eran, puesto que no me sonaban sus caras para nada -raro, raro, que yo tuve mi buena etapa heavy en mi mocedad...-. Conforme avanzaba vi que retrataba una gira del grupo Spinal Tap, con entrevistas a sus miembros, tomas de los conciertos e incluso intimidades en el backstage.

Al poco de verla, cuando el guitarrista solista enseña su colección de guitarras y sus amplificadores -cuyos potencímetros llegan hasta el 11, porque "los normales sólo llegan hasta 10 y con estos puedes subir el volumen más allá, hasta el 11"-, empecé a sospechar... Efectivamente, aunque me despistó al principio porque no sabía lo que estaba viendo, se trata de un falso documental, una película dirigida por Rob Reiner, titulada "This is Spinal Tap"(1984), sobre el mundo del rock, que parodia sin piedad todas las chorradas que envuelven a los grupos de cierto éxito.

Uno por uno machaca todos los tópicos de las bandas de rock a través de una interminable serie de gags desternillantes -sobre todo para quien esté familiarizado con este mundo del rock-. Desde los líderes de personalidades carismáticas que en realidad no hacen más que decir una tontería tras otra, hasta la novia de uno de ellos que desestabiliza al grupo -a la pobre de Yoko Ono le tienen que estar pitando los oídos cosa mala-; pasando por las puestas en escena absurdas en la gira o las declaraciones ridículas sobre sus propios temas -"nuestras letras antes eran muy tontas, pero ahora con "Granja de Sexo" hemos madurado mucho"-. Demoledor.

A mí, así de primeras, me recordaron a los Beatles, Iron Maiden, Led Zeppelin... como poco. Pero creo que la crítica despiadada de esta película es aplicable a todo grupo habido y por haber que se haya creído alguna vez algo en el mundo de la música.

Como curiosidad decir que los protagonistas dieron una gira después de la película como Spinal Tap con los temas de la banda sonora. Y es que bien pensado los temas, aunque paródicos, no están tan mal. Cosas peores nos tragamos en los 80s. ¿O no?

Muy recomendable en general, pero sobre todo para frikis del rock con sentido del humor y ganas de echarse unas buenas risas. Y ganas también de hacerse una autocrítica, porque ¿quién está libre del pecado de haber sido fan -o serlo aún- de alguna panda de fantoches como los que retrata la película?

lunes, agosto 06, 2007

Zeitgeist

¿Cuán bajo puede caer la dignidad de un artista? ¿Todo por la pasta? El regreso de los Smashing Pumpkins con su nuevo disco Zeitgeist es lamentable de lo vulgar.

Cuando oí la noticia de que volvían a reunirse la recibí con escepticismo, pero también con cierta ilusión. Grandes como pocos en los 90's el grupo de Billy Corgan ha sido desde siempre uno de mis favoritos. Todo lo que hacían era tan bueno que hasta se hacía soportable la irritante voz de su líder, e incluso uno acababa reconociendo que le daba una personalidad al grupo inigualable.

Sólo por temas como Disarm o Adore es ya para levantarles un monumento, pero sin duda su obra maestra fue el disco Mellon Collie and the Infinite Sadness, el cual contiene un temazo tras otro (aún así insisto en mi teoría sobre los discos dobles: si hubieran condensado lo mejor en uno solo -dejando el resto para un disco de caras b- habría sido uno de los mejores álbumes de la historia, claro que de todas formas puede que aún así ya lo sea).

Tras el disco Ava Adore y su poco afortunada incursión en el mundo de la música electrónica (pecadillo que quien más quien menos cometió en los 90's -véase el caso de U2-), que a parte de algún tema indiscutible tiene poco más destacable; los Smashing se despidieron a principio del nuevo siglo con Machina, un disco que, para mí, es redondo -si se me permite el chiste-. Grandes temas y una coherencia sonora que quizá no haya habido en ninguno de sus discos anteriores.

Tras la separación de los Smashing Pumpkins, Billy Corgan emprendió un camino errático y claramente decadente. Su megalomaniaca personalidad le impedía retirarse con dignidad y se empeñó en ese "quiero y no puedo" que era volver a subir a las cumbres a las que llegaron los Smashing. Primero con su fracasado proyecto de grupo Zwan, y posteriormente con un anodino y olvidable disco en solitario TheFutureEmbrace.

Visto lo visto, qué mejor que resucitar el grupo que lo hizo famoso para volver a ser algo en el mundillo. Y la verdad es que me alegré de ello cuando tuve las primeras noticias -yo para estas cosas me ilusiono muy fácilmente-, al fin y al cabo son uno de mis grupos favoritos de siempre. Pero en cuanto vi que ni James Iha ni D'arcy Wretzky iban a formar parte del proyecto supe de qué iba a ir la cosa: otro patético intento de Billy Corgan de volver a ser lo que fue.

Pues bien, Zeitgeist es plano, soso, carente de fuerza y originalidad y, salvo algún destello suelto que recuerda a los viejos Smashing que ni merece la pena ser mencionado, totalmente decepcionante. Y no tengo nada más que decir sobre el nuevo disco en sí.

Qué lástima que se emborrone el nombre de los Smashing Pumpkins así, sólo por la pasta y el patético empeño de Billy Corgan de no reconocer que hace mucho que está acabado. Sobre todo cuando su anterior despedida como grupo con el disco Machina fue un broche de oro a una carrera excepcional.

martes, mayo 22, 2007

Zodiac

Que David Fincher es un director que me gusta no es ningún secreto. Seven y El Club de la Lucha son peliculones -sobre todo esta última-. Comenzó haciendo videoclips y dio el paso al cine debutando con Alien3, una secuela regularcilla, pero que ya apuntaba maneras técnicamente hablando. Tras eso la carrera ha sido meteórica. Con la excepción de La Habitación del Pánico, un thriller muy correcto y que a mí me gusta mucho, pero muy lejos de sus grandes obras anteriores.

Eso, y el hecho de que haya tardado cinco años en filmar su nueva película, me hacían no tener muchas esperanzas en Zodiac. Y para más inri trata sobre un asesino en serie. ¿Una vuelta de un director de capa caída a la fórmula de Seven que tan buenos resultados le había dado? Tiene toda la pinta.

Pero no. Zodiac es un film sorprendente. Para empezar no tiene nada que ver con un thriller, o por lo menos no con lo típico del género. Fincher toma el camino difícil para hacer un peliculón que se centra en las obsesiones de aquellos que siguieron el caso. Y a través de sus idas y venidas, de sus vueltas en círculo, de sus caminos a ninguna parte nos arrastra a sentir la misma frustración y desesperación que los protagonistas.

Con una narrativa casi documental, Zodiac nos cuenta los detalles de una investigación que se extiende durante años, y del papel que jugaron en ella los medios de comunicación plegándose a los deseos del asesino y convirtiéndolo en una estrella mediática -recordemos que está basada en hechos reales-. No hay lugar en la película para resoluciones facilonas y complacientes. Los espectadores seguimos las pistas de la mano de los que las investigan en pantalla, nos ilusionamos con ellos cuando parece que apuntan bien, y nos decepcionamos igualmente cuando no llevan a ninguna parte. Una película sobre un asesino en serie como ninguna otra que se haya hecho y que yo conozca.

También he de mencionar el gran trabajo que hacen los actores. Jake Gyllenhaal y Robert Downey Jr. están realmente bien. Incluso Mark Ruffalo hace un gran papel, aunque a mí este actor en concreto nunca ha acabado de convencerme, quizá me gustó en ¡Olvídate de Mí!, pero porque era un rol de excéntrico que se sale de su registro habitual.

Pegas: la excesiva duración. No cabe duda de que dos horas y cuarenta minutos es demasiado para lo que quiere contar, y que se podría haber reducido el metraje a poco más de 120 minutos sin que repercutiera demasiado en la historia; y a cambio dotaría a la película de algo más de ritmo, haciéndola más densa y evitando los momentos en que queda un tanto dispersa. Puedo entenderlo en el sentido de no solo ser fiel a libro en que se basa, sino de además intentar transmitir las dimensiones de la investigación y su dilatación en el tiempo, y de esa forma sumergir al espectador completamente en la historia. Pero aún así sigo pensando que es demasiado larga, y que con una duración menor habría sido simplemente perfecta. Y si quería meterlo todo pues que lo hubiera dejado para la versión extendida en DVD, que para eso están, digo yo.

En cualquier caso Fincher hace un trabajo de dirección excepcional que seguro que lo va a encumbrar como uno de los mejores directores del momento. Una película original, valiente y arriesgada donde las haya. No sé si decir obra maestra, pero por lo menos imprescindible para los amantes del buen cine. El resto a ver Spiderman 3.

jueves, mayo 10, 2007

May God have mercy on our dirty little hearts

Mr. Reznor, cumpliendo con su promesa de no dejar pasar tantos años entre disco y disco -ahora que se ha quitado de los vicios de las drogas, el alcohol y el Doom-, ha editado este mes de abril el último trabajo de Nine Inch Nails: Year Zero. Menos de dos años después de With Teeth, el cual representó su vuelta a lo más alto del panorama musical.

Por un lado se agradece que El Maestro -para mí- nos obsequie más a menudo con sus obras maestras, pero por otro no puedo evitar pensar que la cantidad acabará mermando la calidad, ya que puede que no le dedique el tiempo suficiente a los temas para alcanzar las alturas técnicas y creativas a las que Nine Inch Nails nos tiene acostumbrados.

En ese sentido lo primero que me viene a la cabeza cuando escucho Year Zero es que los tiempos de las obras épicas y progresivas que fueron The Downward Spiral y The Fragile pasaron a la historia. Así como los temazos realmente indiscutibles como lo fueran Wish, Closer, Hurt, The Perfect Drug, etc.

Comparado con With Teeth el nuevo trabajo da un giro práticamente de 180º. Si el anterior álbum era más orientado al rock -representado por la omnipresente, y a veces algo cargante, batería de Dave Grohl-, y la electrónica era dejada un poco de lado; éste es mucho más industrial, donde los instrumentos análogos casi brillan por su ausencia o simplemente se limitan a adornar unas canciones basadas en la programación y los sintetizadores.

Sé que hay quien criticó With Teeth por ser demasiado básico o rockero. Yo no estoy de acuerdo. Temas como The Hand That Feed, Sunspots o Getting Smaller -por poner sólo algunos- me parecen temazos, aunque estén basados en la estructura bajo-guitarra-batería, o quizá precisamente por eso. Sin embargo he de reconocer que el sonido tan electrónico de Year Zero es mucho más de mi gusto.

En cuanto a los temas que componen el álbum hay algunos verdaderamente destacables. Por poner sólo algunos ejemplos podríamos hablar de Survivalism, el que hasta la fecha es el primer single, que si bien no me convenció mucho al principio reconozco que últimamente no dejo de escucharlo -el vídeo está muy bien-. Aunque mis favoritas del disco son otras, como Me, I'm not -que me encanta-, o Vessel, que para mí tiene todo lo que tiene que tener una canción de este tipo; o como las dos canciones que cierran Year Zero: la balada In This Twilight y Zero Sum -cuyo estribillo es posiblemente el mejor del disco-.

No es mi intención hacer un repaso de todas las pistas una por una, decir simplemente que el conjunto está muy conseguido, y que tras varias escuchas te queda claro que ningún tema tiene desperdicio: desde algunos casi pop como The Good Soldier, hasta The Great Destroyer, que finaliza con una increíble orgía de sonidos electrónicos como para dejar a cuadros a más de uno. Pasando también por los temas instrumentales, o casi, que hay varios. Mi favorito es The Greater Good, aunque he de decir que tiene una deuda muy grande con Depeche Mode -si habéis oído Christmas Island sabéis a lo que me refiero-.

En cuanto a la temática de Year Zero resulta que es un álbum conceptual. Algo que se estila muy poco en estos tiempos. Al parecer trata de un futuro no muy lejano y de qué ocurriría de seguir las cosas como están. Son de agradecer este tipo de reflexiones políticas, sobre todo dentro de un ámbito de la música no muy dado a hacerlas. Ya está bien de que todas las distopías se basen en los sistemas socialistas, ya era hora de que alguien plantee que, de seguir el mundo así, vamos camino de la barbarie más absoluta. Bien por Trent, que no defrauda ni en eso.

Ahora bien, he de reconocer que a mí lo que me gusta de NIN son esas canciones tan personales y desgarradas, esa rabia y ese abrirse las entrañas para sacarlo todo fuera sin miramientos. Y eso lo echo en falta en este disco. Quizá porque cuentan una historia global, o por políticas, pero las canciones son más frías. Aunque me encanta el disco, yo sigo prefiriendo al Trent Reznor de Hurt.

Por último no puedo dejar de hablar de la promoción de Year Zero. Como pocas. Primero dejando temas "olvidados" en pendrives por distintas partes del mundo, a modo de adelanto, que volaron enseguida por Internet. Luego abriendo decenas de páginas web relacionadas con el álbum -aquí dejo una a modo de ejemplo-. También hay un vídeo promocional del conjunto e incluso se habla de que rodarán una película (wtf?!).

En fin, yo hubiera flipado con estas cosas si me pilla hace unos años, ahora me deja sensaciones contrapuestas. Por un lado me encanta que se lo curren tanto frente a la vulgaridad general que nos invade, desde luego lo hace mucho más interesante. Pero por otro lo veo un poco pretencioso, como querer dotarlo, a base de -buena- publicidad, de una profundidad que desde luego no tiene. Algo que puede enganchar fácilmente a un adolescente pero que a mí, sinceramente, me pilla ya un poco mayor.

En cualquier caso, y volviendo a la música que es lo que importa, Year Zero se sale. No tan original ni tan pasional como discos anteriores pero toca el cielo en más de un momento. Un disco más que digno al nivel que Nine Inch Nails nos tiene acostumbrados. Por mí que siga así por muchos años.

lunes, mayo 07, 2007

I’ve got time to waste on you

Me recomendaron hace poco la canción Fuck U del grupo inglés Archive por chunga de necesidad, y yo que no me resisto a un título como ese corrí a escucharla con avidez. Lo que me encontré fue un medio tiempo con bastante buen gusto, en un estilo alternativo con base electrónica. Pero lo que más me llamó la atención, desde luego, fue la letra. Según la oía no daba crédito a tanta mala leche cantada, irónicamente, de forma tan sobria. Con versos como "All I want is to see you in terrible pain" o "Pray to God I can think of a nice thing to say but I don’t think I can so fuck you anyway" -y esto es solo una muestra, porque toda la canción sigue en esa línea y a más-, este tema se ha convertido para mí directamente en un clásico, a la altura de las canciones más resentidas de Nine Inch Nails -eso sí, sin su fuerza, que todo hay que decirlo-.

Bien, si la cosa hubiera quedado en eso quizá ni me hubiera tomado la molestia de escribir un post. Pero lo que sí me impresionó fue escuchar Noise (2004), el disco al que pertenece Fuck U. Calidad, variedad y buen gusto, todo en uno. Una colección de temas entre electrónicos y rock alternativo-progresivo con sorprendentes canciones como Waste de diez minutos de duración, o tan interesantes como Noise, tema que inicia el disco además de darle título.

No puedo dejar de mencionar Sleep, una preciosa balada que no me canso de escuchar, para mí, el mejor tema del disco, y muy alejada de lo que es Fuck U y su mala leche. Escasean los grupos de esos que escuchas por un buen tema y luego resulta que el resto están a la altura o son incluso mejores.

Por lo que leo las críticas ponen mucho mejor otros discos anteriores que a Noise -el único que he escuchado hasta ahora-, así que me pondré a ello y seguiré informando.

miércoles, abril 25, 2007

Houston, tenemos un grupo interesante

Tras el, para mí algo desafortunado, nombre de Love Of Lesbian se esconde un grupo catalán de lo más interesante. Su último disco, Maniobras de Escapismo (2005), cayó en mis manos hace unas semanas y desde entonces lo he estado escuchando en progresión geométrica. Por lo que sé sus tres primeros discos fueron en inglés, pero afortunadamente este último es íntegramente en castellano -a excepción del tema que cierra el disco, que es en francés-.

El estilo es de un pop indie tan amable como resultón. Y es raro que yo alabe este tipo de música -algún día escribiré lo que opino de grupos como Los Planetas o de Los Piratas, etc.-, pero es que además de unas melodías de lo más interesantes y unos buenos arreglos, los chicos de Love Of Lesbian tiene unas letras de lo más originales, tan serias como divertidas. Lo cual se puede observar con solo ver cómo son los títulos de sus canciones, pongo aquí algunas de mis favoritas a modo de ejemplo: Carta a todas tus catástrofes, Maniobras de escapismo, Houston tenemos un poema ó Marlene, la vecina del ártico. Sí, a mí normalmente este tipo de cosas me echarían para atrás, pero de verdad que merecen la pena.

Con este disco Love Of Lesbian demuestran ser de lo más refrescante -no en el sentido de Georgie Dann, sino en el bueno de verdad- que ha dado la música en este país últimamente. Este CD está ya entre mis indispensables. Ojalá hubiera más como ellos.

(Como último apunte decir que por lo que tengo entendido están grabando ya un nuevo disco, estaré antento)

viernes, abril 20, 2007

Can you read my mind?

Hace tiempo que tengo el último disco de The Killers -Sam's Town- y lo cierto es que, sin volverme loco, este grupo no me disgusta en absoluto. Creo que con este segundo trabajo han mantenido muy dignamente el nivel del primero, e incluso lo han mejorado; ya que temas como, sin ir más lejos, los dos primeros singles -When You Were Young y Bones- son bastante buenos.

Pero este post no es para hablar ni de The Killers ni de su último disco en general, sino del que ha sido su tercer sencillo: Read My Mind. Desde que me fijé en él al ver el vídeo no me cabe la menor duda: es el TE-MA-ZO de esta primavera.

¡Viva el pop! (cuando se hace bien)


(Al principio puede parecer normalita, pero joder qué bien hecha que está esta canción. Lástima que el vídeo no le haga justicia)

jueves, abril 19, 2007

Yo soy tu hombre

El otro día vi I'm Your Man, el documental sobre Leonard Cohen, y la verdad es que no me puedo cansar de recomendarlo. Por un lado porque es una forma perfecta de acercarse a la música de este genio de la segunda mitad del siglo XX. Y por otro por las interpretaciones de sus canciones que hacen los artistas invitados.

La estructura del documental es bastante original, dentro de lo que puede dar de sí el género. A través de un concierto homenaje intérpretes de la talla de Nick Cave, Rufus Wainwright o Antony Hegarty -de Antony and the Jonhsons, que por cierto hace una versión increíble de If It Be Your Will- hacen un repaso a toda la carrera del autor. Además, entre tema y tema se intercalan comentarios del los artistas y del propio Cohen sobre sus canciones o su biografía.

Las únicas pegas que le puedo sacar son la presencia de U2 -de los que soy fan de toda la vida, pero vamos, no puedo con Bono y Cía cuando de ponen guays- y un cierto aire que impregna toda la película como a homenaje póstumo. No hombre, no, que a Leonard Cohen todavía le queda mucha cuerda, digo yo...

Pero por lo demás esta cinta ha servido para aumentar más si cabe mi admiración por este hombre y su música -y sus letras, por supuesto-. No os lo perdáis.

martes, febrero 27, 2007

Oscars 2007: ni fu ni fa

Ningún interés han despertado en mí los premios de la Academia de Hollywood este año. Es cierto que he visto muy pocas de las películas nominadas, pero es que ni esas ni la mayoría de las que no he visto me han interesado demasiado.

Independientemente de cuál fuera el resultado de la ceremonia, la verdad es que ya era anodina a priori gracias los nominados. Películas como The Queen, directores como Paul Greengrass por United 93 (¡!), actores como Will Smith o Eddie Murphy... La lista es tristemente interminable. Nada que ver con los del año pasado donde, a pesar de la habitual decepción final, las nominaciones fueron muy arriesgadas y tenían mucha miga.

El "triunfador" de la noche fue Martin Scorsese. Pues mira, sin ver la película y teniendo en cuenta su trayectoria reciente (El Aviador, Gangs of New York o Al Límite...), me da a mí la impresión que Infiltrados muy buena tampoco va a ser -eso por no hablar de que es un remake de Infernal Affairs, película made in Hong Kong-. Más bien lo que me parece es que le han dado los Oscars como premio más que nada a su carrera. Claro que tampoco tenía mucha competencia. Lo bueno de esto es que Eastwood no se ha llevado nada, y eso está bien para bajarle los humos. No porque no me guste, que yo me quito el sombrero ante el pulso que tiene como director; sino porque me pareció realmente excesiva la acaparación de premios por la sobrevaloradísima Million Dollar Baby.

Estoy deseando ver Pequeña Miss Sunshine, Oscar al mejor guión original (lo cual a veces significa mucho -como en ¡Olvídate de Mí! en el 2005- y otras nada -como en Crash en el 2006-), de la que todo el mundo habla muy bien. También La Vida de los Otros (mejor película extranjera), aunque reconozco que, sin ser la octava maravilla, El Laberinto del Fauno está muy bien e igual hubiera debido llevarse ese premio. Y en cuanto pueda veré también Babel, porque Amores Perros y 21 Gramos -sobre todo esta última- me gustaron mucho.

Por lo demás ni fu ni fa, me importa un pimiento quién se llevase las estatuillas. El año pasado decía que los Oscar eran la prueba de la buena salud del cine yankee, este no lo tengo tan claro. Al final el mejor resumen posible de los Oscars, y por ende de todo el cine norteamericano del 2006, va a ser que lo más interesante de la gala fue el impresionante vestido rojo de la impresionante Nicole Kidman. Así que fotico para ella, la reina de la elegancia y el glamour.

jueves, febrero 22, 2007

Pretty Hate Machine

Conciertazo de Nine Inch Nails en la sala La Riviera de Madrid el pasado día 15 de febrero. No tengo palabras. Mr. Reznor y compañía se han marcado una gira por España que ha pasado por Bilbao, Madrid y Barcelona, en estos dos últimos han tenido que doblar los show, menos mal, porque para los primeros las entradas se agotaron voladas.

Lo más decepcionante del concierto fueron los teloneros The Popo. Un grupo realmente lamentable que no estaba ni de lejos a la altura del grupazo que venía detrás. No sé cómo un grupo así, que parecía que se habían juntado la semana pasada y no les había dado tiempo a preparar los temas, se puede colar en un concierto de este nivel; supongo que será cosa de la organización para ahorrarse pasta, no sé. Pero lo que me repatea más, al fin y al cabo los teloneros son lo de menos, es que en otra giras NIN llevan de teloneros a lo mejor de lo mejor. Por ejemplo, en su gira norteamericana iban con los Dresden Dolls, y en los próximos conciertos por Europa llevarán a Ladytron, ahí es nada. Y si embargo aquí... The Popo. También es mala suerte.

En fin, una vez pasado el mal trago de los teloneros llegaron los esperadísimos Nine Inch Nails. Más de una década esperando ver un concierto como este, y no me decepcionó en absoluto. El primer tema: Mr. Self Destruct. Toma ya. La gente se volvió loca, yo incluido, y con razón. Tremendo. A ese le siguieron Piggy, Heresy, The March of the Pigs, Closer, Ruiner, The Becoming... Es decir, casi todo The Downward Spiral en riguroso orden (del que más adelante además tocaron Eraser, Reptile y Hurt). ¿Se puede pedir más? Yo creo que no.

Por lo demás un montón de temazos repasando su carrera. Sorprendente, y genial, que tocaran Last, aunque yo hubiera preferido Wish, tema que eché mucho de menos, me hubiera encantado gritarme un buen Fist Fuck! El concierto terminó con The Hand That Feeds -la única que tocaron de With Teeth-, y con Head Like a Hole de su primer disco Pretty Hate Machine. Aunque para mí el mejor momento fue cuando Reznor se tocó solo al piano Hurt, con un público totalmente entregado y coreando la letra al unísono. Para poner los pelos de punta.

Por otra parte yo esperaba que, a modo de anuncio, se marcaran algún tema del nuevo disco que sacan en abril Year Zero, pero no fue así. Pero de eso ya hablaremos más adelante. De momento los temas que están circulando por ahí -están en la página de MySpace de NIN- promenten mucho, mucho, mucho, mucho.

martes, enero 16, 2007

Una de dibujos

Cuando dicen que Hayao Miyazaki es el mejor director de animación de la historia por algo será. Algo tendrá el agua cuando la bendicen. Ese estilo manga tan personal y original, que ha creado escuela, tengo que reconocer que me ha enganchado, y eso que yo no soy nada aficionado a la animación. Pero su cine, aunque principalmente dirigido a un público infantil o juvenil, tiene algo de universal que supera las barreras generacionales.

Desde que vi "El Castillo en el Aire" se me despertaron unas ganas casi incontenibles de ver más películas de este hombre. Así que en cuanto pude visioné la famosa "La Princesa Mononoke", una preciosa, y no demasiado optimista por cierto, fábula sobre la dicotomía hombre-naturaleza; que no solo me encantó, sino que me enganchó aún más a este tipo de cine -para sorpresa mía, desde luego-.

Las siguientes que vi son sus dos últimas producciones hasta la fecha: "El viaje de Chihiro" y "El Castillo Ambulante". La primera galardonada con el Oscar a la mejor película de animación, y la segunda debería estar nominada este año, sin duda. Ambas me parecieron alucinantes. Por un lado por su mensaje ecologista y pacifista -algo general en el cine de Miyazaki-, pero sobre todo por el desbordante derroche de imaginación en cada dibujo, en cada plano, en cada unos de los fantásticos personajes y seres que pueblan esos mundos tan particulares...

Y es que a veces uno necesita despojarse de prejuicios de adulto y volver a ver las cosas con los ojos de un niño, y el cine de Hayao Miyazaki es desde luego ideal para eso.

jueves, enero 04, 2007

Hoy cumplimos un añito

Esa vaquita antiestrés que es este blog cumple hoy un año. Felicidades.

Un año sentando cátedra, quién me lo iba a decir. Yo soy el primer sorprendido de haberlo mantenido tanto tiempo y, a pesar de los altibajos, con cierta continuidad y constancia.

Una vez llegado hasta aquí espero sinceramente seguir manteniéndolo por mucho tiempo más. Cosa que por cierto no creo que me sea tan difícil, porque mientras siga habiendo cine de David Lynch o de Woody Allen, y música de Depeche Mode o Nine Inch Nails habrá razones para escribir buenos post; y si no siempre nos quedarán los premios Goya, el cine de Isabel Coixet y los discos de Jarabe de Palo para poder meter un poco de caña a tanta basura.

¡Feliz 2007!

domingo, diciembre 31, 2006

A M. Night Shyamalan no hay por dónde cogerlo

Cuando fui a ver El Sexto Sentido al cine, por entonces sin muchas referencias más allá del trailer en la tele, fui a ver una película de susto y poco más, pero acabé saliendo del cine con la boca abierta -supongo que como la mayoría de gente que la ha visto-. Y es que hacía mucho que no disfrutaba y me impactaba tanto una película. ¿Cine tramposo? Según mi punto de vista no. Para mí el cine tramposo es aquel en el que "la trampa" es predecible -aunque no se sepa muy bien lo que es, se sabe que está ahí-, o es la única justificación del film y el resto es paja para llegar al giro final. No es este el caso, pues aquí ese tipo de recursos es solo la guinda de un hermoso pastel. Para mí este es el cine "de verdad", el que tiene la capacidad, todavía en estos tiempos, de absorber al espectador y sorprenderlo haciendo que salga de la sala con los ojos abiertos como platos.

El Sexto Sentido es una película casi perfecta, con las dosis justas de suspense y drama, sin abusar de los sustos fáciles y rodada con una maestría y una elegancia ejemplares. Consiguiendo el aplauso de la crítica y el público a la vez, esta película lanzó a la fama a M. Night Shyamalan como uno de los directores/guionistas -lo que se llama cine de autor- más interesantes, sorprendentes y personales de los últimos tiempos. Y lo cierto es que él mismo se puso el listón muy alto.

La siguiente, y esperada, película de Shyamalan fue El Protegido. Una pequeña joya que, aún siguiendo la línea de estilo que marcaba en El Sexto Sentido y que, a grandes rasgos, se convertiría en su sello de identidad en todas sus películas; era un paso arriesgado y valiente en una dirección que se alejaba de la tentación de aprovechar el filón de su anterior éxito. En mi opinión menos ambiciosa y más intimista si cabe, El Protegido es de esas películas con un encanto especial, para ver una lluviosa tarde de domingo. Quizá lo que hizo que pasara más o menos desapercibida -sobre todo en comparación su predecesora- fue que su argumento se basara en los cómics y los superhéroes, algo que, de alguna manera, limita su público potencial a un sector más joven, y por qué no decirlo, más friki. En cualquier caso yo estoy convencido que irá ganando adeptos y que se convertirá, si no lo ha hecho ya, en un film de culto con el paso del tiempo.

Hasta aquí lo bueno. Su cuarta película, Señales, fue para mí una decepción total. Aunque con una factura técnica impecable, como siempre, Shyamalan nos presentó un disparate sin demasiado sentido, a medio camino entre un reportaje de Iker Jiménez y un episodio de la temporada más decadente de Expediente X. Todo ello sazonado, ahondando en lo peor de su estilo, con un melodrama sensiblero donde un lamentable Mel Gibson hace de un cura que ha perdido la fe a causa de la muerte de su mujer en un accidente de tráfico. Si el desarollo de la película es, como mínimo, endeble, aunque tiene algún momento en que despierta tu interés; la resolución es todo un despropósito sin pies ni cabeza.

Todo esto parecía que se iba a enmendar con su siguiente propuesta: El Bosque. Desde luego los trailers prometían mucho, y yo fui uno de los que fui ilusionado al cine a verla. Y, al igual que he dicho que pocas veces he salido tan sorprendido del cine cuando hablaba de El Sexto Sentido, también digo que pocas veces he salido tan decepcionado como cuando vi El Bosque. Y cuidado, no es culpa de Shyamalan, sino de una promoción realmente engañosa que, aferrándose a un par de escenas "de susto" sueltas, construyeron un trailer que en absoluto tenía nada que ver con la película. (Aprovecho para recomendar que no veáis ningún trailer de cine si podéis evitarlo, porque hoy día el 95% de ellos se dividen entre los que te venden una película que no es, y los que te muestran todo el argumento y poco más hay que ver que lo que ya te han contado en el anuncio).

Volviendo a El Bosque, desde luego es mucho más decente que Señales -sobre todo una vez pasado el shock entre lo que te venden y lo que es-, pero aún así el resultado no convence. Esta vez la trampa es tan previsible como carente de sentido, y los buenos momentos que pueda tener el film -que los tiene-, se ven mermados por escenas caprichosamente absurdas que le restan el mínimo de credibilidad exigible a una película para no salir del cine pensando que es una tomadura de pelo. Para ser justos he de destacar que estéticamente es para quitarse el sombrero. Seguramente la película en ese sentido más bella de Shyamalan y, en general, de los últimos tiempos. El hombre tiene oficio, eso es innegable.

Con estos antecedentes ya iba mentalizado para ver La Joven Del Agua, última película suya hasta la fecha. Iba preparado para ver algún tipo de disparate sin sentido y, efectivamente, fue lo que me encontré. La Joven Del Agua es una especie de fábula muy infantil para el público adulto y muy adulta para el público infantil. Quizá solo para adultos con mente de niño, pero tampoco estoy seguro del todo. De lo que estoy seguro es de que conforme más avanza la película más cuenta te das de la monumental chorrada que es, eso sí, muy bien intencionada.

Yo le reconozco a M. Night Shyamalan que es desde luego uno de los directores más personales y valientes del panorama actual. Alguien que se arroja a la piscina para hacer lo que a él honestamente le gusta hacer, diga lo que diga la crítica y hasta el público, lo cual es digno de admiración. A eso hay que sumarle que técnicamente es casi un maestro. Su forma de dirigir, sus planos, su estética y algunos de sus guiones son realmente geniales. Pero en cualquier caso, salvo las dos primeras películas que he comentado, a mí el resultado final de lo que hace últimamente no me convence en absoluto. Creo que se puso el listón muy alto al principio, y al ver que no podría volver a llegar a ese nivel se dedicó a hacer un más difícil todavía dentro de su estilo personal, conmovedor, fantástico, incluso mágico, pero en general autocomplaciente.

lunes, diciembre 25, 2006

Happy Xmas

No puedo dejar pasar estas fiestas dedicadas al colesterol y a la cirrosis, llenas de buenos deseos y consumismo compulsivo a partes iguales, sin desearos una feliz Navidad a todos los que de vez en cuando leéis este blog. Y voy a hacerlo recordando un par de esas grandes canciones que, antes de pasar a ser una parte más de la tradición navideña, fueron canciones pop o rock, alguna incluso con contenido reivindicativo.

La primera que se me viene a la cabeza es la de Wham!, aquel jovencísimo George Michael que nos cantaba eso de "Last Christmas I gave you my heart...". Desde hace veintipico años no hay Navidad que se precie sin que suene esta canción por todas partes. Seguro que todos conocemos este tema, pero no tantos son capaces de decir de quién es, seguramente la mayoría diría simplemente que es un tema tradicional. Y es que a mí no deja de sorprenderme ese fenómeno que de vez en cuando pasa en las canciones pop, que un día, sin darte cuenta, dan un salto cualitativo y dejan de ser la canción de tal o cual grupo o artista, para ser casi patrimonio de la humanidad.

Otro de los temas al que le ha ocurrido esto, incluso mucho más significativamente que al anterior, es Happy Xmas (War Is Over) de John Lennon. Todos los recopilatorios navideños la incluyen inevitablemente, es una canción ya tan típica de estas fiestas que podría ser un villancico. Sin embargo, al igual que la de Wham! -o incluso más-, no todo el mundo sabe que es un tema del ex Beatle John Lennon -los aficionados a la música sí, claro, pero yo aún me encuentro gente que cuando se la pongo me mira y me dice "¿Ah sí? Esta es de Lennon?"-. Y menos aún es conocido que en realidad es una canción reivindicativa de protesta contra la guerra de Vietnam. John y Yoko lanzaron una campaña publicitaria pagada de sus bolsillos con la que llenaron el mundo de carteles y publicidad anunciando que la guerra se había acabado (si tú lo quieres) -War Is Over (If You Want It)- cuando la guerra de Vietnam estaba aún en su apogeo, para incitar a la gente a movilizarse, ya que el fin o no de la guerra estaba todavía en sus manos.

Es una lástima que el paso del tiempo y la tendencia del mercado a vaciar de contenido todo aquello que pueda ser rentable -como ocurre con la imagen del Che Guevara que ya se vende en camisetas hasta en El Corte Inglés-, haga que el significado de canciones como esta se vaya perdiendo. Sobre todo hoy en día, cuando las situaciones de Iraq y Afganistán -por poner sólo los ejemplos más famosos, aunque no tanto como deberían- hacen que esté más de actualidad que nunca.

En fin, espero no haber sonado muy hippie. Felices fiestas y próspero Año Nuevo, que las cosas pueden cambiar (si tú lo quieres).


viernes, diciembre 22, 2006

You never go ass to mouth

Pues ahora que veo Clerks II la verdad es que no entiendo a qué vino la famosa ovación de ocho minutos en Cannes, en este festival cada día están peor. En cualquier otra circunstancia no habría esperado mucho de esta secuela, en primer lugar porque no por manida deja de ser verdad la frase "segundas partes nunca fueron buenas". Y en segundo porque la trayectoria del casi siempre desternillante, y por momentos genial, Kevin Smith iba de capa caída, sobre todo después de la sosísima comedia romántica Una Chica de Jersey, con la que supongo pretendía dar el salto a un cine más comercial -y más rentable también-. Pero las críticas su última película, sobre todo en Cannes, aumentaron mis expectativas considerablemente.

Pero nada. Chasco. Clerks II es, más que una secuela de Clerks, una mezcla de sus dos películas inmediatamente anteriores: la ya citada Jersey Girl y Jay y Bob el Silencioso Contraatacan. Una mezcla a partes iguales entre una comedia romántica superficial, absurda hasta el extremo y llena de tópicos -la tía buena se va con el friki al final-; y una vuelta de tuerca más a los chistes soeces a los que nos tiene acostumbrados, un más difícil todavía que carece de la frescura de la original y que a mí entender ya había llevado al límite en la última de Jay y Bob.

Eso sí, si te gusta Kevin Smith te vas a reir, porque graciosa es un rato, con momentos realmente memorables como la disputa entre los fans de la trilogía del Señor de los Anillos y los de La Trilogía, ya que trilogía solo hay una -no tengo que especificar cuál, ¿verdad?-. (Por cierto que hay que tener valor para criticar las secuelas de dicha trilogía en lo que es otra secuela de un clásico del cine indi... ¿Se daría cuenta de esa ironía cuando lo hizo o es una coña más?).

En fin, ideal para frikis, pero decepcionante en general. Da la impresión de que Kevin Smith no sabe hacer otra cosa, y que cuando ha intentado hacer guiños a la comedia romántica no le ha salido nada bien y tiene que volver al redil a hacer lo que mejor se le da, aunque para ello tenga que repetir la fórmula más que el ajo.

¡Ah!, y que nadie se confunda, cuando digo que Clerks II es en parte una "comedia romántica" no quiero decir que uno deba ir a verla con sus sobrinitos preferidos. En tal caso yo no me hago responsable.

lunes, noviembre 20, 2006

I don't need to work out, my anxiety acts as aerobics

En primer lugar me veo obligado a dejar claro que yo soy -casi- un fan incondicional de Woody Allen y su cine. Y me refiero en todos los aspectos, tanto en la más pura comedia como en los más oscuros dramas. Salvo un par de excepciones en toda su filmografía que me decepcionaron bastante, el resto me parecen en su mayoría obras maestras y la que menos es para darle un 7 sobre 10.

El cine de Allen en general, dentro de su estilo característico, tiene una cualidad que para mí es fundamental, y es la forma de abordar temas serios y transcendentales, o situaciones dramáticas, desde el más hilarante -una veces fino, otras al puro gag- sentido del humor. Esto desde luego tiene excepciones por los dos extremos. Por el dramático tenemos ejemplos como Interiores o Septiembre que no tienen ningún atisbo de comicidad. Por el cómico tenemos las primeras comedias como Toma el Dinero y Corre o El Dormilón, y algunas de las últimas como Granujas de Medio Pelo, donde Woody se centra en sacar la carcajada al espectador sin casi profundizar en ningún tema trascendente.

A mí me gustan todas: tanto el Allen serio, como el serio pero desde la comedia, como el puramente cómico del gag y la carcajada. Scoop es de este último tipo de película. No va más allá de una comedia ligera, ingeniosa y desde luego con momentos muy graciosos -yo por lo menos me reí un rato-. Pero sin duda es una película menor del genio de Manhattan, porque si bien, como he dicho, es muy cómica no me pareció que lo fuera lo suficiente como para justificar del todo un argumento tan ligero.

Scoop recuerda de alguna manera a películas como Misterioso Asesinato en Manhattan o La Maldición del Escorpión de Jade. Sin embargo no llega ni de lejos a la altura de la primera, que a mí me parece una indiscutible obra maestra de la comedia contemporánea, y yendo más en la misma línea de la segunda no llega a ser tan graciosa.

En resumen, un Woody Allen para pasar el rato y echarse unas risas sin ir más allá. Quizá la película más light de los últimos tiempos, incluidas las más light de la época con Dreamworks. Solo para fans y para amantes de la risa fácil a los que Match Point les pareció un tostón.

miércoles, octubre 25, 2006

Grandes Directores. Hoy: Richard Linklater

Hace no mucho hablaba de pasada en un post anterior de Julie Delpy, y de cómo entró a formar parte de mi Hall Of Fame personal por su participación en las películas Antes del Amanerecer y Antes del Atardecer, ambas de Richard Linklater.

Recuerdo que me enfrenté a Antes del Amanecer, casual e irónicamente, una madrugada de insomnio, cuando el astro rey estaba apunto de llamar a mi ventana. Lo cierto es que quería ver una película que me ayudara a conciliar el sueño, y la romántica historia de dos jóvenes paseando por Europa -según la sinopsis- me parecía perfecta para ello. Pero vaya sorpresa me llevé. Cuanto más romántica se volvía más interesado estaba yo: no pude dormir.

La película cuenta la historia de la noche perfecta que a todos -o por lo menos a mí- nos gustaría tener alguna vez: dos jóvenes que se encuentran por casualidad y que mientras pasean por la noche de Viena, y hablan y hablan de lo divino y de lo humano, comienzan a enamorarse. Y todo ello contra reloj, ya que ella parte a París y él a Estados Unidos al amanecer.

Técnicamente es una obra maestra, aunque el argumento es, a priori, muy sencillo, la fuerza está en los diálogos y en un guión -también de Linklater- perfecto. Tan perfecto como el ritmo que el director le da la película. Y eso por no hablar de los planos secuencia por las calles de Viena. En definitiva, rodada con sencillez, con gusto y con mucha honestidad -se me ocurre más de un director/a que podrían aprender de pelis como esta-.

Sorprendentemente lo mismo se puede decir de su secuela Antes del Atardecer, y digo "sorprendentemente" por aquello de que nunca segundas partes fueron buenas. No es el caso. Un guión más maduro -por lo que cuenta y por cómo lo cuenta- y, aunque diferente, igual de bueno que el otro. Hay que destacar que tanto Ethan Hawke como Julie Delpy -los protagonistas- colaboran en este guión en el desarrollo de sus personajes, lo que nos deja ver cómo los mismos actores han llegado a encariñarse o identificarse con ellos hasta querer influir en por dónde va la historia.

Antes del Atardecer transcurre varios años después y esta vez por París en vez de en Viena, y además en tiempo real -sí, sí, si la película dura 80 minutos lo que cuenta ocurre en exactamente 80 minutos, sin saltos en el tiempo-. Hay quien la ha criticado por considerarla innecesaria, y porque de alguna manera rompía la magia que se había creado al final de Antes del Amanecer. Desde luego que hacer una secuela era algo muy arriesgado y que las probabilidades de arruinarlo todo eran mucho mayores que las de salir airoso del experimento. Pero, a pesar de que con esta continuación, efectivamente, algo se pierde de lo que nos dejó la primera parte, hay que reconocer que el equipo Linklater-Hawke-Delpy sale más que airoso del trance dejándonos una obra maestra que yo personalmente les agradezco profundamente.

La otra gran película que he visto de este director es Waking Life. Quizá una de las más raras que yo haya visto. En ella Richard Linklater nos demuestra cómo es un maestro a la hora de escribir diálogos. A través de una consecución de conversaciones vertiginosas se abordan casi todos los grandes problemas de la filosofía y la existencia -en algunos momentos con un lenguaje muy técnico que puede hacer que más de uno se pierda-.

Normalmente yo criticaría este tipo de cosas tan pedantes o pretenciosas, diciendo algo así como que "si quieres hablar en serio de filosofía escribe un libro -o una enciclopedia, dada la extensión de los temas- y no lo hagas con una película de 90 minutos". Pero tengo que reconocer que está bien hecha, es interesante y hasta perturbadora en algún momento. Y por qué no decirlo, no es muy común poder ver una película seria que te haga reflexionar sobre ciertas cosas, y nunca está de más. Aunque es evidente que Waking Life no es para todo el mundo, yo no puedo dejar de recomendarla encarecidamente. Los más pedantes seguro que la disfrutan.

En el aspecto técnico la película también sorprende, ya que está rodada con actores reales y luego dibujando encima de los fotogramas, con lo que queda una mezcla entre película de animación y película normal. De hecho se puede distinguir perfectamente a los actores que hay detrás, como el caso de los antes mencionados Julie Delpy y Ethan Hawke que hacen un cameo, o el propio Richard Linklater que aparece en uno de los diálogos al final de la película.

Pero no todo son obras maestras en la filmografía de este director. The Tape, aunque claramente una obra menor, es una interesante cinta digna de mención. Sin embargo no se puede decir lo mismo de Una Pandilla de Pelotas -remake de una comedia del mismo título de los años 70- y de Escuela de Rock; ambas bastante flojas -eso sí, técnicamente correctas, que el vale vale-. Para ser justo con esta última he de decir que, dentro de su superficialidad, está entretenida y no es mala del todo, eso sí, siempre que la veamos en versión original -lamentable el doblaje a cargo del "niñato" de El Canto del Loco-. En fin, ya sabemos cómo funciona el mundo del cine: de películas como Waking Life no se puede vivir y de vez en cuando hay que hacer algo que tenga contento al estudio para que luego te dejen hacer lo que realmente te gusta hacer.

Y eso nos lleva su última película: A Scanner Darkly. Recién estrenada en los cines de nuestro país, eso sí, como mucho en 4 salas en toda España y sin absolutamente ninguna publicidad. Protagonizada por Keanu Reeves, Robert Downey Jr., Woody Harrelson y Winona Ryder -ahí es nada-; basada en una novela de Philip K. Dick -el de "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", relato en el que se basó Blade Runner-; y rodada con la misma técnica que Waking Life. La cinta promete mucho, mucho, mucho. Esta sí que parece que va a ser de las buenas y yo estoy deseando verla. Claro que, visto lo visto, en el cine va a ser imposible. Luego habrá quien se queje de que la gente no va a las salas y busca otras alternativas...

lunes, octubre 16, 2006

De decepción en decepción

Dos películas que llevaba tiempo queriendo ver han supuesto para mí una gran decepción. La primera de ella ha sido Hard Candy, la cual tengo en mi lista de "pelis por ver" desde hace meses, desde que leí las críticas que la ponían por las nubes. El tema de los abusos infantiles es siempre un tema polémico y difícil de tratar en la gran pantalla, aunque parece que se está poniendo de moda: una película sobre pederastas tiene la controversia asegurada, y con ella una buena publicidad. Ejemplos de films valientes, y que a la vez salgan airosos del trance de meterse en un tema tan espinoso, para mí son El Leñador y la inclasificable Palíndromos.

Sin embargo Hard Candy no creo que tenga la misma suerte que las anteriores. De tan provocadora que quiere ser acaba resultando desagradable y totalmente inverosímil. Lo que hace que la moralina que se nos quiere transmitir quede desvirtuada por completo. Además, el concepto central de la película me recuerda demasiado a La Muerte y la Doncella de Roman Polanski, solo que aquí en vez de ser el tema la violación política es la violación infantil. Por cierto que este actor y director de cine es explícitamente mencionado en la película -aunque por otras razones-, pero no sé, igual es una forma de reconocer que se han basado en él para ciertas cosas.

Yo sin duda prefiero a Polanski de aquí a Lima y tengo que decir que Hard Candy me decepcionó bastante. De los efectos videocliperos no voy a hablar, porque para qué...

La otra película que ha completado mi semana de decepciones es El Asesinato de Richard Nixon. Protagonizada por Sean Penn, actor que cada día me gusta más, prometía mucho, y sin embargo es un tostón sin demasiado sentido.

La cinta parece tener -y digo "parece" porque no lo tengo nada claro- algún tipo de mensaje social, de crítica al sistema. El Asesinato de Richard Nixon es el retrato de un loser -ese concepto tan americano-, un personaje gris y sin expectativas que nunca alcanzará el american dream, y que conforme va avanzando la película va siendo cada vez más consciente de ese hecho, lo que lo conduce directamente a la locura.

Y aquí es donde pincha, porque al final la sensación que me queda es que me han contado la historia de un chalado sin ningún interés, dudando si el mensaje es que el sistema arrincona a tipos como este, o que solo los inadaptados critican a un sistema que, por otra parte, no tiene demasiadas pegas. Yo me inclino por pensar simplemente que la película carece de un mensaje definido, o mínimamente interesante, y que en cualquiera de los casos es un peñazo.

Lo mejor, como siempre, el minúsculo -y desaprovechadísimo- papel de Naomi Watts.