Escuchando...

miércoles, julio 19, 2006

This is me at my most masochistic

Recientemente he vuelto a revisar la cinta Kill Bill (vol.1 & vol.2) de Quentin Tarantino, y he de decir que me quito el sombrero, cada día me gusta más. Me declaro fan de Tarantino desde el día que vi en el cine Pulp Fiction y me quedé con la boca abierta. Tremendo film, seguramente su mejor película. Más tarde fui viendo las demás, que en total sólo suman cuatro hasta la fecha -Kill Bill la cuento como una-, ya sea yendo al estreno, como en el caso de la decepcionante Jackie Brown, o trincando el DVD, como fue el caso de la magnífica Reservoir Dogs.

A pesar de que me encanta como director tengo que decir que me parece que está algo sobrevalorado en general. Es decir, es evidente que sus dos primeras películas marcaron época, sorprendieron a muchos y lo lanzaron como uno de los directores más interesantes de los 90s -o directamente el más interesante, dada la fama que ha llegado a alcanzar-; pero cuatro películas en su filmografía son demasiado pocas para poder valorar una trayectoria hasta el punto de poder hablar de genialidad o maestría. Sobre todo cuando una de ellas es Jackie Brown, una película que hay que ver, seguramente imprescindible, pero sobre la cual no se me ocurre ningún argumento para dedicarle un segundo visionado. Además, hay que reconocer que los proyectos en los que, entre película y película, se ha embarcado como co-director y/o guionista no han sido especialmente brillantes.

En esas más o menos estaba yo cuando llegó Kill Bill Vol.1. Y tengo que decir que, cuando pensaba que Tarantino no volvería a levantar cabeza, me sorprendió gratamente. Eché de menos esos diálogos tan característicos del director y me pareció más superficial que las anteriores, pero me impactó. Ahora, vistas las dos partes, me resisto a valorarlas independientemente porque en realidad son una sola película. Lo de dividirlas en dos partes es una cuestión comercial -brillante para director y productores- que no viene al caso y poco, algo pero poco, tiene que ver con el resultado artístico final. (Si Peter Jackson hubiera dividido El Señor de los Anillos en seis partes de noventa minutos habría duplicado literalmente la taquilla, hay que ser primo...).

Vistas en conjunto y con la perspectiva del tiempo, lo primero que me llama la atención es el cambio de foco de Tarantino con respecto al resto de sus películas. Me explico. Es cierto que Kill Bill lleva el sello inconfundible del director: violencia, humor negro, referencias frikis al cine de serie B, la música como elemento central, etc. Pero por una vez los diálogos entre los personajes no son el centro de la película. Los hay, pocos pero buenos, pero no tienen el papel preponderante de antaño. Lo cual, una vez pasado el momento inicial, no me parece del todo mal. ¿Hasta cuándo se puede estirar el mismo esquema sin agotarse? Sobre todo cuando en Jackie Brown ya había dado muestras de no dar más de sí.

Kill Bill se centra sin embargo más en la imagen y la estética, es decir, el cine en estado puro, usando para ello un derroche de recursos cinematográficos que van desde la animación manga hasta el uso plenamente justificado de distintos tipos de blanco y negro. La fotografía, los escenarios y las coreografías unidas a la perfección con la excelente música -seguramente su mejor banda sonora- son de una fuerza estética innegable.

Sobre todo en la primera parte, donde Tarantino relega la historia a ser un mero trasfondo del despliegue visual con el que nos deleita. Desde la imagen de La Novia -una inmensa Uma Thurman, que además es co-creadora del personaje- ensangrentada a punto de recibir un disparo en la cabeza, pasando por la historia de O-Ren Ishii -donde animación y música se funden a la perfección-, hasta llegar al sangriento desenlace final. Este último es el plato fuerte del vol.1, como toda película que se precie, y Tarantino se recrea en él, y se nota que es alguien que siempre ha querido rodar una escena como ésta -y yo verla-, y que por fin lo está haciendo. Dos fantásticos travelling de esos que hacen historia en el cine -otra vez la música es la pieza clave- hacen de prólogo para lo que va a ser una larga y fantástica escena de acción, violencia y, sobre todo, mucha sangre. Pero el director es consciente de que tanta sangre acabará saturando al espectador dada la duración de la escena y, una vez presentada la crueldad gore del enfrentamiento, enseguida pasa al blanco y negro. Ahora que el rojo-sangre ya no molesta podemos disfrutar de la acción en sí misma, de las acrobacias imposibles típicas del género y de la coreografía -según dicen este recurso lo utilizó para que no le censuraran la cinta en los EEUU por explícita, y que la versión japonesa es toda en color, pero aún así a mí me parece un acierto estilístico el uso del b/n-. Como punto final, ya en color, Tarantino nos deleita con un escenario ideal de un jardín nipón nevado donde culmina el enfrentamiento entre las protagonistas. Como he dicho, un goce visual.

En la segunda parte, la obligada necesidad de explicase, y de no saturarnos con eternas escenas de acción, nos lleva a una película de corte más clásico, donde se cuenta una historia, se encajan las piezas de la anterior y se pone todo orden. Al vol.2 lo caracteriza más la sutileza, tanto en las escenas de acción, que son mínimas y cada una se resuelve de una forma tan distinta y original como rápida; como en los diálogos: se dice poco, pero lo poco que se dice dice mucho. Desde la historia de Pai Mei y "los 5 puntos de presión para estallar un corazón" -que para mí, además de una referencia a las pelis frikis de kung-fu, es una metáfora exquisita-, hasta el diálogo en el que Budd le pregunta a Elle: "which "R" are you filled with: Relief or Regret?", el cual justifica plenamente el epílogo final, que hasta que caí en la cuenta siempre me pareció innecesario, ya que en mi opinión rompía el clímax dramático. Ahora no, claro, ahora creo que precisamente esos detalles tan sutiles -anteriormente Tarantino siempre ha sido mucho más explícito, el cambio es de agradecer-, son los que le dan a los personajes un toque algo más profundo de lo que parecen a simple vista. ¿Quién dijo que eran planos?

Creo que Kill Bill tiene todos los elementos para ser una película de ésas que se disfrutan de principio a fin. Una heroína buscando justicia/venganza, un trasfondo mitológico, un homenaje a las películas del género desde el respeto y la admiración, pero a la vez desde un punto de vista irónico y cómico -con ese humor a veces tan negro marca de la casa-, que hacen que el espectador no se la tome del todo en serio y pueda disfrutarla como lo que es: un grandioso espectáculo. Y sobre todo una lección de dirección, de técnica, de ritmo y de recursos cinematográficos. No dudo que Kill Bill será -si no lo es ya- de obligado visionado y materia de examen en toda escuela de cine que se precie.

miércoles, julio 12, 2006

El cine de Woody Allen es como todo lo demás

Estamos de enhorabuena, La 2 está haciendo un ciclo de Woody Allen todos los miércoles de este verano. También es cierto que lo hacen de vez en cuando -yo recuerdo ciclos de Allen en la tele desde que tengo uso de razón-, pero aún así siempre es una buena noticia. Y es que todavía hay mucha gente que no conoce el cine del que es, posiblemente, el mejor director vivo que hay en la actualidad -y no digo el mejor de todos los tiempos porque hoy no me siento muy valiente-, y este tipo de ciclos siempre ayudan a darlo a conocer a las "nuevas generaciones".

El problema que yo le veo es la elección de las películas que se van a emitir, ya que se centran en las de la última década -de mediados de los 90s hasta ahora-. No es que las de esta etapa sean malas, pero sí son, en general, más ligeras que la mayoría de las anteriores; y quizá para darlo a conocer no sean los mejores ejemplos. Por otra parte entiendo que los clásicos de Woody Allen ya se han proyectado mil y una veces en incontables ciclos anteriores, y que quizá muchas de las películas anunciadas para éste no se habían emitido antes en la televisión pública.

Pues bien, aprovechando que el Tajo pasa por Pisuerga, voy a hablar de esta última etapa del cine de Allen que, como ya he dicho, no es la mejor, pero tiene sus momentos. Y es que buena parte de la producción del cineasta neoyorquino de los últimos años ha dependido de un contrato con Dreamworks - la productora de Spielberg-, que, entre otras cosas, le revisaba los guiones antes de aprobarlos. Lo que ha sido una de la razones, una vez finalizado el contrato, de venirse a rodar a Europa donde, además de hacerle estatuas, le dejan total libertad.

Esta etapa yo la encuadro entre Celebrity (1998) -que se emite hoy en La 2- y Melinda y Melinda (2004) -ambas incluidas-, pero, ya que la pusieron en el ciclo la semana pasada, voy a empezar hablando de Desmontando a Harry (1997), aunque para mí no es la primera de una etapa, sino la última de la anterior, pero bueno.

En mi opinión Desmontando a Harry es la última gran película de Woody Allen -que me perdonen los fans de la reciente y excelente, aunque algo sobrevalorada, Match Point-. Una Obra Maestra -las mayúsculas son a caso hecho- en la que el director está en su mejor momento, con un guión inteligentísimo a la par que divertidísimo, basado en un homenaje a Fresas Salvajes, el clásico de Ingmar Bergman -esto lo descubrí recientemente al ver la película del director sueco-. El montaje, muy en su línea pero yendo más allá, nos transmite a base de continuos cortes y saltos, el caos y la inestabilidad de su protagonista -encarnado por el propio Allen-; y los efectos especiales, cosa poco común en su cine, sirven también para hacer chistes tan inteligentes como hilarantes, como en el que Robin Williams está "desenfocado". Una película genial que recomiendo encarecidamente.

Tras ésta rodó Celebrity, una de las más flojas en mi opinión, no porque la película sea mala, sino porque Kenneth Branagh no convence en un papel hecho a la medida del propio Allen, y que seguramente no interpretó él mismo porque era para una persona mucho más joven.

A Celebrity le sigue Sweet and Lowdown -traducida en España por Acordes y Desacuerdos, sin comentarios-. Sean Penn está estupendo en lo que, para mí y a pesar de algún que otro chiste ocasional, es una de las películas más dramáticas del director neoyorquino, de las que más me llegan -quizá porque el protagonista es un guitarrista y un gilipollas-. La escena en la que rompe la guitarra me parte el alma.

A partir de aquí comienza el contrato con Dreamworks. La primera película, Granujas de Medio Pelo, es entretenida y divertida, pero inusualmente ligera, lo que nos indica por dónde van a ir los tiros con la productora propiedad del ñoño de Steven Spielberg. La Maldición del Escorpión de Jade es, siguiendo esta misma línea, divertidísima y sin duda la mejor de esta etapa. Tras ella nos presenta Un Final Made In Hollywood, una película muy divertida llena de gags hilarantes pero en la que comente el error de hacerla demasiado larga, un error que él mismo había criticado otras veces cuando decía que "no había ninguna razón para que una película durara más de 90 minutos", a lo que por cierto se ciñó durante muchos años, pero se ve que aquí se le olvidó. Lo mejor de Hollywood Endings es sin duda el final, al que aún sigo dándole vueltas y dudando de si se reía con nosotros o de nosotros -los europeos-.

La última película con Dreamworks fue Todo Lo Demás, protagonizada por una estupenda, y crecidita, Christina Ricci -Miércoles en La Familia Adams-. No tan superficial como las inmediatamente anteriores, pero en la línea ligera que le marca la productora. A mí me gustó bastante, y de ella me quedo con la frase que le da título: "La vida es... como todo lo demás".

Esta etapa la cierro con Melinda & Melinda, interesante film, pero posiblemente la peor de sus películas en muchos años. Ciertamente recomendaría cualquier otra antes que ésta. Afortunadamente la nueva etapa europea de Woody Allen no ha podido comenzar mejor con la estupenda Match Point, en la que el director vuelve a su cine más serio. Ahora nos queda esperar hasta otoño para el estreno en las salas españolas de Scoop -aún sin título traducido, veremos qué sorpresa nos dan-, película que parece que va a ser otra comedia al más puro estilo Allen y en la que repite con Scarlett Johansson además de volver a encarnar él mismo un papel protagonista.

La mayoría, sino todas, de las películas de esta última etapa que he comentado ligeramente aquí, se podrán ver en el ciclo de La 2. No dejéis de verlo aquellos que no conozcáis bien el cine de Woody Allen, porque merece la pena. Y si os gusta no dudéis en revisar los clásicos, porque encontraréis verdaderas joyas y obras maestras, a las que ya les iré dedicando en el futuro sus respectivos post.

Sólo para hablar de Annie Hall correrán ríos de píxeles.

miércoles, julio 05, 2006

Manderlay

El otro día vi por fin Manderlay, después de los dolores, porque, efectivamente, dicha película no ha sido estrenada en los cines de mi ciudad. Luego habrá quien se queje porque la gente no va al cine, pero es normal buscarse alternativas cuando la oferta es tan pésima. Y yo vivo en una gran ciudad, aún me puedo dar con un canto en los dientes.

Bueno, vamos al grano: me decepcionó. En resumidas cuentas es el mismo patrón de Dogville pero sin la novedad, sin una trama tan interesante y sin la presencia interpretativa de Nicole Kidman -no es que Bryce Dallas Howard lo haga mal, pero vamos, no hay color-. Cierto es que, apesar de sus más de dos horas de duración, no se hace pesada y se deja ver, que el oficio que tiene Lars von Trier se nota. Pero me pareció bastante insulsa, apesar de que el mensaje, la moraleja del cuento, que el director nos quiere transmitir no deja de ser polémico e interesante. Sin meterme a destripar el argumento para no chafársela a nadie, sólo diré que me recuerda a aquel verso de Silvio: "¿hasta dónde debemos practicar las verdades? / ¿hasta dónde sabemos?".

Pero en definitiva no hace más que seguir la línea de Dogville -en teoría eso tiene su sentido ya que es una trilogía centrada en el mismo personaje protagonista, Grace, y de la que aún queda otra entrega-, y aunque tiene sus puntos a favor es la primera vez en mucho tiempo que me decepciona una película de von Trier. Porque sus últimos films, desde Rompiendo Las Olas hasta Dogville, me han parecido todas ellas obras maestras, y siendo sincero, creo que aquí ha pinchado.

El problema que le veo a Lars von Trier es que es un director demasiado guay como para permitirse un fracaso, porque puede ser presa fácil de todos los que le tiene ganas desde hace tiempo. Me explico. Todo ese rollo pedante del Dogma 95 que se inevntaron él y su amigo Thomas Vinterberg -cuya primera muestra fue la excelente Celebración de este último-. siempre me ha parecido una gilipollez. Ponerle normas al arte y autolimitarse me parece un despropósico sólo explicable si el fin no es hacer buenas películas, sino tirarse el rollo e ir de cineastas guays por la vida.

Pero entonces, si lo del Dogma es una tontería, ¿cómo es que estos directores han sobrevivido a él y hasta han tenido éxito? La respuesta es muy sencilla: saltándoselo. Efectivamente, las mejores películas de estos directores las han hecho violando las reglas que ellos mismos se habían autoimpuesto. Y lo cierto es que, salvo excepciones, como la estúpida y pseudoporno Los Idiotas, las películas de von Trier eran tan buenas que no nos quedaba más remedio que quitarnos el sombrero y tragarnos la chorrada del Dogma.

Sin embargo ahora estoy cambiando de opinión y estoy empezando a pensar que están de capa caída. El primer ejemplo que me hizo pensarlo fue la película de Vinterberg Dear Wendy con guión de Lars von Trier: una tomadura de pelo en un escenario casi tan minimalista como el de Dogville. Luego vi 5 Condiciones, una especie de documental/ensayo experimental sobre un corto del director Jorgen Leth. La premisa es interesante -también jugando con las restricciones y las normas, y hasta dónde se puede llegar con ellas-, pero el resultado es una paranoia a la que supongo que sólo ellos le verían la gracia.

En cualquier caso ninguna de ellas era un auténtico proyecto personal de Lars, y yo esperaba con ansia el extreno de Manderlay -hubiera ido a verla al cine si se hubieran dignado de proyectarla en mi ciudad-. Y la decepción no ha podido se mayor. No es mala, claro, pero comparada con otras del director, o simplemente, con la propia Dogville, primera parte de la trilogía, se queda en una obra muy menor.

Por supuesto veré la tercera parte, pero o remonta o lo bajo del pedestal de mis directores favoritos. Dicho está.

sábado, junio 24, 2006

Aunque la musa se vista de seda v.2.0

Escuchando el nuevo disco de Muse tengo la decepcionante sensación de que esto ya lo he oído antes. Y no está mal, tiene buenos temas desde luego. Pero se repiten.

Cuando oí su anterior disco, Absolution -el mejor que tienen hasta la fecha, sin duda-, recuedo que dije dos cosas. La primera que tanto el grupo como este disco en concreto eran muy, pero que muy, buenos. Con temas como Time Is Running Out, Sing For Absolution, Falling Away With You o Thoughts of a Dying Atheist marcaban una trayectoria ascendente que los situaba en lo más alto del panorama musical actual -dejando a un lado a las vacas sagradas del mundo de la música, claro-. La segunda cosa que pensé fue que sí, que muy bien por ellos, pero que se copiaban a sí mismos demasiado, y que si no daban un giro a su estilo y su sonido para dotarlo de más variedad, experimentación o, simplemente, para explorar nuevos caminos, acabarían estancándose y aburriendo al personal.

Desgraciadamente creo que es lo que va a pasar con este nuevo disco que, en una primera escucha, parece una recopilación de caras b de Absolution: más de lo mismo. Y para mí es una auténtica lástima, porque yo tenía muchas esperanzas en lo que, hasta ahora, era uno de los grupos comerciales con mayor calidad surgidos recientemente.

Recuerdo que la primera vez que los escuché fue con su tema Muscle Museum de su primer disco Showbiz, y que me llamaron mucho la atención. Pero también es verdad que en aquel momento pensé que no sería más que el típico grupo de niñatos tan de moda entonces -y ahora-, y que no darían más de sí. Por supuesto, cuando escuché el disco entero cambié de opinión por completo.

Muse tienen mucha miga, concentrada toda ella en su líder Matthew Bellamy. Él es el compositor de las canciones y multi- instrumentista de un más que aceptable nivel -tal y como está el panorama hoy día podríamos decir sin temor a equivocarnos que técnicamente está muy por encima de la media-, ya que toca las guitarras y el piano y teclados con bastante soltura. Pero lo que más llama la atención al primer momento es su voz y su forma de cantar, que es capaz de elevarla hasta las alturas con su falsete tan característico, y de realizar saltos de intervalos increíbles, a lo que estamos muy poco acostumbrados en el mundo del pop-rock.

Pero la baza que tiene Muse es que han sabido combinar ese virtuosismo con canciones de bastante buen gusto, lo que les ha llevado directamente al éxito. Pero una escucha más detenida de sus discos, un buceo en profundidad en ellos, nos hace darnos cuenta de la complejidad de algunos de sus temas y de lo en serio que se toman la musicas estos chicos.

Sin embargo, como he dicho antes, su nuevo trabajo, Black Holes And Revelations, aunque mantiene en general todas las virtudes del grupo es, para mi gusto, demasiado continuista y aburre ya un poco. A pesar de eso tiene muy buenos temas, como el primer single Supermassive Black Hole o, la que de momento es mi favorita, Starlight. Pero la mayor parte del resto del disco se pierde en la monotonía y en algunas aventuras latino-flamenco-mexicanas que quizá por ahí puedan sonar exóticas, pero que para un oído español suenan un tanto ridículas.

Que nadie se confunda con mi crítica a su último disco: sigo pensando que son geniales y que, a pesar de que Black Holes And Revelations es un claro bajón, todavía tienen el suficiente futuro por delante como para darle un vuelco hacia delante a su carrera. Espero que empiecen a plantearse que necesitan un cambio de dirección.

Para quien no los haya escuchado en profundidad recomiendo el Absolution que es una obra maestra, o su primer disco, Showbiz, que está realmente bien.

Nota: La versión 1.0 de este post era más crítica con el nuevo disco, pero como lo he estado escuchando mientras escribía tengo que reconocer que le estoy cogiendo el punto. Igual en breve actualizo el post a la versión 3.0 para decir que es una obra maestra. Quién sabe.

jueves, junio 22, 2006

A quién se le ocurre...


lunes, junio 19, 2006

Fundamentales

Los Pet Shop Boys tienen nuevo disco, lo cual es la excusa perfecta para escribirle un post a este excelente grupo de música tecno-pop. Los chicos de la tienda de animales llevan veinte años, que se dice pronto, sacando discos y, lo que es más importante aún, manteniendo el nivel durante un periodo tan largo, que es lo más difícil.

Ellos lo tienen claro: hacen música disco. Lo cual les ha generado una legión de fan incondicionales que los adoran, sobre todo entre el público más afín al pachangueo y las discotecas y, por estas y otras cuestiones, entre la comunidad gay, de la cual son uno de los iconos más representativos. Sin embargo esta definición de "disco" tiene un efecto diametralmente opuesto entre la gente más "guitarrera", entre la cual los PSB son sinónimo de lo peor de lo peor. Por mi experiencia ésta suele ser una opinión llena de prejuicios y fruto de la ignorancia.

Ni tanto ni tan calvo. Me explico. Con respecto a este grupo siempre me he sentido un bicho raro porque, si bien siempre me han gustado, es cierto que difícilmente tolero sus excesos pachangueros. Lo que hace que me gusten menos aquellos discos que más alaban sus fans y, en cambio, para mí los mejores son aquellos que los mismos fans critican por "flojos". Y es en este tipo de discos donde encontramos auténticas joyas de música electrónica que, en muchos casos, a la misma vez son piezas de una gran sensibilidad.

Y es por ello que soy un fan incondicional, aunque irónicamente mi opinión sobre sus discos suela ser la opuesta a la de sus seguidores más típicos. A la misma vez, defender a los Pet Shop Boys en mi entorno me ha acarreado más de una mirada cargada de condescendencia en el sentido de: "pobre ignorante de la vida, qué poco entiendes de música". En fin, no pasa nada, estoy acostumbrado a predicar en el desierto.

Y es que los PSB engañan por ese empeño suyo de autodefinirse como "música disco". Lo cual es literalmente cierto en muchos momentos, pero no en todos. De hecho, entre disco y disco de pachanga, podemos encontrar álbumes enteros que se caracterizan por un tempo lento y unas melodías evocadoras y románticas, en mi opinión, de una calidad tremenda.

Si una cosa los caracteriza como grupo, dentro de su estilo, es la variedad. No tienen dos discos iguales. A su disco de debut Please, con temas inolvidables como Suburbia, le siguió Actually, que los lanzó al éxito y los consolidó como algo más que una moda. En este último encontramos temas con los que nos hemos criado casi toda mi generación, como It's a Sin, Heart o What Have I Done to Deserve This; pero también hay otros como Rent o It Couldn't Happen Here que a mí aún me ponen la piel de gallina, y que hacen de Actually un disco casi perfecto.

En el 88 sacan Introspective, un álbum que rompe con los anteriores por dos cuestiones. Primero porque esta vez se decantan claramente por la música disco más pura, y en segundo lugar porque arriesgan con un álbum de sólo seis temas, tres por cara, cada uno de una duración en siete y nueve minutos. Tiene sus canciones. Como la supongo conocida por todos Domino Dancing, o la para mí más interesante, Let to my Own Devices. También cabe destacar It's Alright tema que, en una versión más corta, creo recordar que ya habían interpretado antes los Eighth Wonder. Y es que los Pet Shop Boys también se han dedicado a escribir para otra gente. El caso más destacable es el disco Results de Liza Minnelli, también de esa época, que compusieron íntegramente para ella.

La década de los 90s la inauguran con Behaviour, un disco mucho más tranquilo que el anterior y que fue una gran decepción para sus seguidores, que esperaban más pachanga y querían una especie de Introspective II. Sin embargo, a pesar de las críticas, el grupo se decidió por elaborar un álbum mucho más intimista y sentido. Temas como So Hard, Being Boring o Jeaulosy ya son clásicos. Para mí Behaviour es la joya de la corona. Es de ese raro tipo de discos que puedes escuchar de principio a fin, canción por canción, y no cansarte nunca. Ni que decir tiene que está entre los mejores de mi colección. Como curiosidad señalar que Johnny Marr, de los Smiths, colabora con su guitarra en varios cortes del disco. Esta época, en la que iban tan bien encauzados, la culminaron con el single DJ Culture -incluido en un grandes éxitos-, tema que compusieron contra la guerra de Irak.

Cuando sacaron Very, su siguiente lanzamiento, fue un shock para mí. Too much very for me. Me resultaba incomprensible que tras Behaviour, con el que marcaban una línea muy interesante que los colocaba entre los mejores grupos pop de música electrónica, volvieran a la pachanga más disco y bailable. Quizá esa forma de alternar el estilo de los discos sea una manera de reconciliar las dos almas de los Pet Shop Boys, la discotequera y la melancólica; o simplemente que no son inmunes a las críticas de su público por antonomasia; o ambas cosas. Para ser justo he de decir que con el tiempo, una vez acostumbrado al sonido del disco, ha ganado mucho, y que contiene temas realmente interesantes, aunque no están al nivel de lo anterior.

De Very el seguramente el tema que más recordamos todos es la versión de Go West de los Village People. Otra cosa que siempre les ha gustado hacer ha sido versiones, y son bastante buenos en ello. Y es que cuando un grupo no necesita de versiones para tener éxito y singles en los primeros puestos de las listas, se pueden permitir el lujo de hacer aquellas que les apetezcan como y cuando quieran. Ejemplo de ello es cuando se atrevieron con Elvis y su Always on my Mind o con U2 y su Where the Street Have No Name; excelentes versiones las dos -sé que los puristas que estén leyendo esto se estarán tirando de los pelos ahora mismo-.

Los siguientes discos son Bilingual, con un cambio de sonido radical, más tendiendo a lo latino, con algún tema interesante, pero en general mediocre y orientado a las pistas de baile; y Nightlife, que vuelve a un sonido más clásico para los PSB, con aires de primeros de los 90s, y que mezcla canciones melancólicas con otras de un aire más trance, lo cual lo convierte en un disco irregular aunque, como siempre en su carrera, tiene varios temas que mantienen el nivel de lo que son los Pet Shop Boys, como I don't know what you want but I can't give it any more o New York City Boy.

Ya en el siglo XXI editan Release, disco que según tengo entendido ha sido el menos vendido de toda su carrera y un claro fracaso para el grupo. Por supuesto para mí es uno de los mejores, una vuelta a esa música melancólica tan característica suya, lejos del pachangueo discotequero y de experimentos como Bilingual. Sin dejar de ser música electrónica Release está más orientado al pop y en él vuelven a colaborar con Johnny Marr. Temas como Home and Dry, I Get Along, London, Love is a Catastrophe o You Choose están entre mis favoritos. Mención a parte merece The Samurai in autumn, pista que me encanta y que seguramente os suene porque la usan de sintonía de algún programa de televisión o anuncio promocional -no recuerdo exactamente-.

Entre disco y disco los PSB también se dedican a hacer remezclas, tanto de sus propios temas como de temas de otros. Como muestra puede valer la interesante mezcla que hicieron del tema de Rammstein Mein Teil y que aparece en dicho single: Mein Teil (there is no guitars in this mix). Y es que no se puede entender a los Pet Shop Boys si no se entiende su sentido del humor tan inglés. En realidad son unos cachondos, y sólo los que se los toman totalmente en serio pueden llegar a pensar que son una tontería de grupo.

Uno de los proyectos más interesantes en lo que se han embarcado últimamente ha sido la composición de una nueva banda sonora para la película muda de Eisenstein El Acorazado Potemkin. La partitura combina música electrónica con música orquestal, interpretada esta última por la Orquesta Sinfónica de Dresden. Que yo sepa es la primera vez que editan un disco casi enteramente instrumental y sin duda es de lo mejor que han hecho. Lástima que aquellos que sigan cargados de perjuicios con respecto a los Pet Shop Boys no se molesten en escuchar estas cosas, no saben lo que se pierden.


Ahora nos presentan su último disco: Fundamental. Las primeras escuchas me dejan una sensación clara: el sonido es mucho más oscuro -sin ser siniestro, que son los PSB- de lo que es habitual en ellos. Hay un par de temas que recuerdan claramente a Depeche Mode. Las letras, que son una cosa en la que los Pet Shop Boys no destacan mucho, lo reconozco, son más políticas. Por ejemplo el primer single -regularcillo en mi opinión- I'm With Stupid es una crítica a la política de Blair y Bush. En general el disco me está pareciendo normalito, pero aún es pronto para ser categórico. Tiene pinta del típico bajón suyo tras hacer un buen disco como es el caso de Release.

En cualquier caso los Pet Shop Boys son fundamentales para todo aquel que se interese por la buena música de calidad en general, y la música electrónica en concreto; y espero que este extenso post sirva para abrirle los ojos a alguno que otro. Con eso me doy por satisfecho.

lunes, junio 05, 2006

Quien roba a un ladrón...

Hacía tiempo que quería ver la película Piratas de Silicon Valley. En realidad más que una película es casi un documental dramatizado para la televisión de los orígenes de la informática tal y como la conocemos hoy día. Por lo tanto su valor no está tanto en su calidad fílmica -aún así, para ser televisión, tiene un nivel muy alto- como en lo sorprendente de lo que cuenta.

Claro que yo ya conocía la historia a grandes rasgos, sin embargo me han llamado mucho la atención algunos detalles, y no dudo que para los más profanos en informática esta película puede resultarles muy interesante. Porque la mayoría de gente desconoce las circunstancias tan especiales en las que se gestaron los sistemas que hoy por hoy rigen la mayor parte de aspectos de nuestras vidas, que utilizan todos los gobiernos de todo el mundo, en los que se basan las empresas y los bancos, y los que nosotros usamos constantemente en nuestra vida cotidiana -y cada vez más- para el trabajo y el ocio, desde el Word hasta el iPod.

Silicon Valley, para quien no lo sepa, es un lugar de California donde se concentran gran parte de las más importantes empresas de informática del mundo. La película narra como surgieron las dos empresas que llevan 30 años cortando el bacalao en el mundo de los ordenadores personales: Apple y Microsoft. Cada una con filosofías, si no diametralmente opuestas, sí completamente diferentes. Aunque el relato pone al tito Gates a la altura del betún, no es menos crítica con Steve Jobs y esa filosofía hippy-artística que siempre ha caracterizado a Apple, y que al final no es tal.

No sé hasta que punto la dramatización es fiel a lo que realmente ocurrió, pero mi impresión es que es bastante correcta, aunque quizá se pasa demasiado dándoles caña a los protagonistas. Desde luego los hitos históricos que cuenta sí que son rigurosamente ciertos. Desde el hecho de que el primer ordenador Apple se creó en un garaje, y que posteriormente fue rechazado por un directivo de Hewlett-Packard -el cual creo que se va de cañas los fines de semana a ahogar las penas con el directivo de Decca que rechazó a los Beatles- con aquella famosa frase: "¿quién va a necesitar un ordenador personal?"; hasta como Bill Gates se hizo rico vendiendo un sistema operativo que no existía.

Apple nació como una alternativa hippy-guay frente al poderío de IBM para acabar convirtiéndose en lo mismo. Microsoft, a pesar de sus técnicas en los negocios -no muy diferentes a las de Apple-, consiguió hacer asequible el acceso a las computadoras, con sus SO de bajo coste, a millones de personas -con el consiguiente avance que eso supuso-, a cambio de generar unos problemas de seguridad y estabilidad a nivel mundial de costes incalculables.

Ahora la luz al final de túnel la representa el sistema operativo Linux -y toda la filosofía del software libre en general- frente al modelo de licencias impuesto por Microsoft. Sistema que tampoco es que sea original en sí -aquí no se libra ni el tato-, ya que el núcleo se basa en UNIX y sus distintos escritorios gráficos, que son los que le pueden llevar a competir en el mercado doméstico, se lo deben todo a Apple y Microsoft. La diferencia es que si éstos antes eran el David que luchaba, de forma más o menos idealista, contra el Goliat de IBM, hoy Linux es el cáncer -término usado por Microsoft- que amenaza al Gran Hermano y que espero que triunfe más pronto que tarde.

En resumen, la película está entretenida y es fundamental para entender el mundo en el que vivimos. Debería ser de obligado visionado para todo aquel que, de una u otra manera, trabaje con ordenadores. Es algo así como el libro del Génesis para los católicos.

"Los grandes artistas copian, los genios roban"
Pablo Picasso

martes, mayo 30, 2006

Kevin Smith: ese showman

Kevin Smith está de moda. Últimamente no paran de aparecer youtubes suyos por todos los blogs del mundo mundial. Parece ser que este hombre se ha dedicado a dar conferencias por ahí repletas de monólogos hilarantes, al parecer bastante improvisados, que ya quisiera Buenafuente para sí. Tenemos desde el que nos cuenta la primera vez que se acostó con su esposa, hasta el que nos habla de su relación con la religión (a propósito de Dogma); pasando por sus relaciones con Tim Burton y su experiencia con el proyecto de Superman Lives (este último sin duda el más gracioso de todos). Todo un showman.

Así que aprovechando su actualidad, por esta y otras razones que ahora comentaré, le voy a dedicar un post. Además, hace unos días celebramos el Día del Orgullo Friki, y ahora mismo no se me ocurre nadie que haya contribuido tanto al mundo de los frikis y a la vez sea él mismo un friki de primer orden. Porque, a quién sino a él se le podía ocurrir pensar en qué pasaba con los obreros que reconstruían la Estrella de la Muerte cuando la Alianza Rebelde la hace volar por los espacios. Debía de haber cientos de miles de obreros inocentes ahí. Desde luego tras esta reflexión yo ya no puedo ver El Retorno del Jedi con los mismo ojos.

Kevin Smith debutó como director y guionista en 1994 con la aclamada Clerks. Una cinta independiente y casi minimalista que se basaba principalmente en unos diálogos inteligentes, frikis, frescos y con un sentido del humor bastante gamberro. En seguida se convirtió en un clásico del cine indi, generando su respectiva legión de seguidores, y además marcó lo que sería la constante en su cine, tanto en temática como en actores, que son todos más o menos los mismos a lo largo de toda su filmografía. Mención especial para el personaje secundario de Bob el Silencioso, encarnado por el propio Kevin Smith, que será recurrente en todas sus películas.

Su segunda película fue Mallrats, que si bien está muy valorada por sus fans, en mi opinión no es tan buena como Clerks. Básicamente es más de lo mismo pero sin la chispa de la primera, y quizá llevando los chistes soeces un poco más allá, lo cual para mí no es que sea un punto a su favor. Lo más destacable es la reaparición de los personajes Jay y Bob el Silencioso, que son de lo más divertidos, y que comienzan ya a marcar una continuidad en el cine de Smith que da la impresión, sin ser del todo así, que cada película es como un capítulo más de una tira de cómics. Y hablando de cómics, destacar el cameo de Stan Lee, el creador de los 4 Fantásticos, Spider-Man, Hulk o los X-Men, entre otros personajes de Marvel. ¿Habrá algo más freak?

Tras éste llega su tercera entrega: Persiguiendo a Amy. Para mí sin duda su mejor película hasta la fecha. Continua con su estilo basado en los diálogos, en ésta algunos realmente geniales, y en sus personajes recurrentes. Pero Persiguiendo a Amy tiene algo más porque no es, del todo, ese tipo de cine gamberro marca de la casa, y aunque al principio pueda parecer una peli machista, en realidad es todo lo contrario, llegando a reflejar muy bien los prejuicios y la estupidez en en muchos casos nos caracteriza al género masculino. Por supuesto la película es divertidísima.

A partir de aquí la calidad de su cine comienza a caer en picado. Dogma, su cuarta película, es una paranoia sin pies ni cabeza cuyo fin es hacer una parodia sobre la religión. Una vez más repiten actores y personajes con la incorporación de Matt Damon. Siguiendo en su línea lo cierto es que los chistes ya no tienen tanta gracia y la parodia religiosa es desde luego excesiva y ridícula. No me gustó.

A Dogma le sigue Jay y Bob el Silencioso Contraatacan. El título hace clara referencia a la segunda parte de StarWars y lo dice todo. Más de lo mismo. Cine de "caca, culo pedo, pis" y de gags no muy afortunados en su mayoría. La película se sostiene básicamente en auto-referencias a su propio cine y cameos de los actores que han pasado por sus películas, además de otros de famosos del mundo friki como Carrie Fisher y Mark Hamill o los directores Wes Craven y Gus Van Sant. Para ser justos la película está entretenida y tiene sus momentos, pero es sólo para incondicionales, y en cualquier caso demuestra un agotamiento de ideas y de todo su estilo de cine en general.

Al parecer el hacer un film con Jay y Bob como personajes principales, además de hacer desfilar por la pantalla a casi todos los actores que habían pasado por todas sus películas anteriores, tenía como objetivo dar una especie de colofón a esa etapa de su cine para emprender otro camino. Prueba de ello es Una Chica de Jersey, una comedia romántica bastante típica, con algún diálogo que recuerda al Kevin Smith de siempre, pero en general algo sosa y ñoña. Una vez más si algo tiene gracia son los cameos de famosos: es lo que tiene ser un director con muchos colegas. Eso sí, por primera vez no aparecen los mismos personajes (aunque sí repiten actores, como siempre) y la trama es totalmente independiente del resto de su filmografía anterior. Está claro que el director y guionista pretendía con esta película dar por fin un giro a su carrera. Da un poco la impresión de que, a pesar de ser un icono indi como director, siempre ha querido salirse de ese rol y entrar en una dinámica más comercial (véase su monólogo sobre cuando estuvo a punto de dirigir la nueva entrega de Superman).

Sin embargo Jersey Girl no era lo que se esperaba de Smith, y fue tanto un fracaso de crítica como de público. Y parece ser que esta caída en picado lo ha llevado a volver al redil, a hacer lo que mejor sabe: olvidarse de experimentos y rodar Clerks II. Es decir, más de lo mismo otra vez. Vuelta a la más que trillada fórmula de siempre. Y, por su puesto, el regreso de todos los personajes de su cine, incluídos Jay y Bob de los que se dijo que, tras la película que lleva su nombre, no volverían a aparecer. Para mí, a priori, esto es señal de que este hombre ya ha dado de sí todo lo que es capaz de dar, y ahora se limita a exprimir la gallina de los huevos de oro mientras la pobre aguante, y a sacarse un sobresueldo dando conferencias, que si bien son graciosas, parece que es para lo que se va a quedar el que ha sido uno de los directores más transgresores de la pasada década.

Ahora bien, hay una luz al final del túnel. Y es que, a pesar de la mala impresión que me da el camino que lleva su cine, resulta que en la premiere de Clerks II en Cannes, Kevin Smith se ha llevado una ovación de más de ocho minutos, que se dice pronto. Algo muy poco visto en este festival. Esto desde luego hace que me replantee mi opinión preconcebida de su última película: habrá que verla.

domingo, mayo 28, 2006

Sums are not set as a test on Erasmus

La última de película de Todd Solondz, Palíndromos, me ha dejado realmente desconcertado. No sabría decir si es un bodrio o una obra maestra. Es original en la forma y cien por cien Solondz en el fondo. Realmente tengo curiosidad por saber qué tipo de infacia tuvo este hombre.

Por supuesto, como todo su cine, Palíndromos no es apta para todos los públicos. Es más, posiblemente sea la más dura de sus cuatro películas. Su dureza radica en lo explícita que es para mostrar la podrida realidad que hay detrás de la doble moral de la sociedad que el director se empeña en retratar película tras película.

Palíndromos cuenta la odisea de Aviva, una adolescente, casi una niña, empeñada en ser madre. Un viaje de ida y vuelta a los infiernos para... ¿quedarse igual que al principio? ¿O no? ¿La gente cambia o siempre termina en el mismo sitio donde empezó? La película desde luego da que pensar, pero a mí no me ha quedado claro cuál es el mensaje que el director quiere transmitirnos, ni cuál es el sentido que los recursos narrativos que utiliza para ello. En cualquier caso esta película no puede dejar frío ni indiferente a nadie, y eso ya es un valor en el mundo de lo políticamente correcto en que vivimos. Yo aún le sigo dando vueltas.

Para mí Solondz es el Marilyn Manson del cine actual. De hecho sus películas me recuerdan a menudo un verso de este último (cuando aún decía cosas interesantes) con el cual creo que se puede resumir todo su cine: "you've poisoned all of your children to camouflage your scars".

Con tan sólo cuatro películas en su haber hay por lo menos dos cosas claras que decir con respecto al cine de Todd Solondz. Una: que es monotemático. El argumento básico de su film debut, Bienvenidos a la Casa de Muñecas, es el mismo que marca la línea argumental del resto. Y la otra es que es bastante irregular. Si su primera película fue un inicio más que interesante, y la siguiente, Happiness, una obra maestra (no se puede decir otra cosa de esa película); la anodina Storytelling, su tercera obra, supuso desde luego un bajón importante.

Con Palíndromos el director nos vuelve a sorprender y a revolvernos las tripas con su corrosiva crítica social y su más que negro sentido del humor, pero a la misma vez nos demuestra que no va a volver a haber otra Happinnes. Lástima, porque ahí tocó techo, sin duda. ¿Hasta cuándo podrá exprimir el mismo tema recurrente sin agotarse? El tiempo dirá.

De momento yo me la apunto para volver a verla más adelante a ver si le acabo de pillar el punto, y la recomiendo a todos aquellos que no tengan problemas de estómago.

sábado, mayo 20, 2006

Ar sú de Graná

Hace tiempo que oí hablar de esta película, la del inglés que vivió una temporada en un pueblecito de Granada; pero no ha sido hasta ahora que la he visto. En su momento el argumento me llamó la atención pero lo cierto es que me olvidé de su existencia. Para ser sincero, he dado con ella buscando las películas en las que ha participado Verónica Sánchez, la de los Serrano, que tras ver El Calentito (inesperadamente entretenida) me dio por ahí.

Al Sur de Granada, de Fernando Colomo, está libremente basada (como en los propios créditos se explica) en la vida real de Gerald Brenan, un inglés culto, escritor de vida aventurera, que participó en la I Guerra Mundial y que era miembro de los círculos intelectuales ingleses más prestigiosos, de los que formaban parte gente como Bertrand Russell, Wittgenstein, Keynes o Virginia Wolf. Ésta última, junto a su esposo, vinieron en alguna ocasión a visitarlo cuando se encontraba en España. Y es precisamente en su estancia en Yegen, un pueblo al sur de Granada, donde se centra la historia que nos relata Colomo.

El papel de Gerald lo hace el inglés Matthew Goode (el pijo rico de Match Point). Verónica Sánchez encarna a Juana, la mozica de la que se enamora el escritor. Además de los dos personajes prota- gonistas nos encontramos con un desfile de secundarios como son Guillermo Toledo, Antonio Resines, Ángela Molina y hasta Bebe (malo, malo, malo ereh) en un pequeño papel, si no me equivoco, antes de su éxito con el disco Pafuera Telarañas.

Los actores en general están correctos. Resines y Toledo en el papel de Resines y Toledo respectivamente. Y Ángela Molina, aunque tiene un papel pequeño, como siempre está estupenda. El pero es que quedan todos un poco forzados al intentar imitar ese acento andaluz cerrado de la época. O esa impresión me da a mí. Igual es simplemente que estoy tan acostumbrado a oírlos hablar sin acento que me choca. De todas formas, aunque el resultado en ese aspecto pueda quedar un poco caricaturesco, valoro el esfuerzo que seguramente han tenido que hacer.

Mención especial merece Verónica Sánchez que, en mi opinión, está espléndida. No es que sea una interpretación perfecta, pero sí que me ha sorprendido la faceta de actriz seria de esta chica (lo de la tele no cuenta). Clava su personaje de granaína (menos cuando baila, todo hay que decirlo). Toda una mujer morena de Julio Romero de Torres, a lo Naranjas y Limones.



La ambientación de la Andalucía miserable, atrasada y caciquil de la época, donde los señoritos eran los señoritos, está muy conseguida. Sin embargo la narración es un tanto irregular, dando la impresión en algunos momentos de que no lleva ninguna parte. Otra pega que le veo (sólo desde el punto de vista cinematográfico, claro) son los desnudos que, según mi criterio, no están en su mayoría justificados. Colomo no se ha resistido al reclamo publicitario que es el morbo de ver a la de los Serrano como Dios la trajo al mundo. Pero en fin, supongo que algo hay que hacer para que la gente vaya al cine a ver películas españolas, y si funcionó en la época de Pajares y Esteso...

De Fernando Colomo no he visto muchas obras. A parte de ese icono de la dorada década de los ochenta que es Bajarse al Moro, sólo he visto sus tres últimas películas. Cuarteto de la Habana me pareció normalita, pero Los Años Bárbaros sí que la recuerdo con agrado.

Al Sur de Granada no es que sea una gran película, pero sí que es una pequeña joya sin demasiadas pretensiones, lo cual se agradece (abajo el cine pedante y melodramático tipo Isabel Coixet). Es de ésas que se dejan ver y que, a pesar de sus defectos (no se le puede pedir más al cine patrio tal y como está), al final te dejan muy buen sabor de boca. Para mí el balance en conjunto de la película, desde luego, al final ha sido positivo. Tanto que después he estado un rato dándole vueltas y hasta me he animado a escribirle un post.

De lo mejor que he visto en el cine español de los últimos años.

viernes, mayo 19, 2006

Una historia de... ¿Cronenberg?

Viendo Una Historia de Violencia no puedo más que preguntarme si es realmente una película de David Cronenberg, porque no lo parece. Igual es que tiene un hermano gemelo y han dado el cambiazo, como dicen que pasó con Elvis, que murió en un accidente en la guerra y que a partir de ahí lo sustituyó su hermano gemelo, y de ahí toda la etapa de Las Vegas. En fin, no lo sé, pero lo que quiero decir es que me ha sorprendido gratamente.

El cine de este director siempre me ha producido sensaciones contrapuestas. Pasa de hacer Scanners, una peli de horror que roza la serie B, por supuesto adorada por los frikis del género; a realizar La Zona Muerta, una de las pocas adaptaciones decentes al cine de un libro de Stephen King. O de hacer el remake de La Mosca, una película que me encanta, ochentera como ella sola, y que para mí supera a la original; a unos años más tarde hacer ese bodrio que es eXistenZ, también adorada por una legión de frikis.

Sin embargo, contra todo pronóstico, sus últimas películas cambian el chip hacia un cine de corte más clásico, y según mi opinión, más serio. ¿Se estará haciendo mayor o es que la teoría del hermano gemelo va a ser cierta?

Spider, protagonizada por Ralph Fiennes, aún manteniendo cierto toque made in Cronenberg, he de reconocer que me gustó. Su atmósfera extraña y su forma un tanto rebuscada de narrar la historia no nos impiden ver que estamos ante una película más convencional y menos truculenta de lo que el director nos tiene acostumbrados. Fiennes, en su papel de tarado, está correcto y la película, sin ser una obra maestra, queda resultona.

Es en Una Historia de Violencia donde desaparecen por completo los rasgos característicos del cine de Cronenberg, para ofrecernos una película sin gore y sin giros rebuscados. Al fin y al cabo una historia, rodada con pulso, ritmo y firmeza, sobre las personas. La historia es más bien plana, recordemos que está basada en un cómic, pero el director ha sabido darle la profundidad justa para que no quede superficial por defecto, ni pretenciosa por exceso. Es cierto que algunos personajes parecen caricaturas, quizá eso sea un lastre, pero para mí está compensado con la caracterización de la familia protagonista, los cuales me parecen, hasta donde la historia lo permite, muy creíbles e interesantes. Tanto Viggo Mortensen como María Bello y los niños están muy bien en sus respectivos roles. Quizá la protagonista de la historia no sea la violencia, y ésta no sea más que el vehículo para narrar otras cosas.

Sin ser la octava maravilla, he de decir que me ha gustado, y que me sumo a los que opinan que quizá ésta sea su mejor película. La pregunta es: ¿es buena porque es de Cronenberg? ¿O es buena precisamente porque Una Historia de Violencia es una película que no parece de David Cronenberg?

lunes, mayo 15, 2006

No me creo lo que veo

Iluso de mí, ayer no se me ocurre otra cosa que decir: "a ver qué ponen en la tele". Así que repaso el programa canal por canal, a cual peor. Pero de pronto, una luz en el camino, un oasis en el desierto: "vaya, si ponen Matrimonio con Hijos en Cuatro". Así que raudo y veloz corro a poner el nuevo canal del PSOE y me encuento con... ¡una versión española de la serie original!

Se me cayeron los ojos. No podría creer lo que veía. En un decorado calcado al de Married with Children unos actores españoles, vestidos y peniados exactamente igual que Al (Ed O'Neill) y Peg Bundy (Katei Sagal) en los 80's, se dedicaban a imitarlos burdamente. Eso sí, con los castizos nombres de Fran y Lola (los Camacho). Por supuesto las intepretaciones eran penosas y los chistes sin gracia. Aunque seguramente sí que tenían gracia, porque lo más probable es que hayan sido copiados litieralmente de la serie norteamericana, pero en el contexto de esta adaptación todo suena cutre y ridículo. Todo esto aderezado con unas risas en la lata (han copiado hasta lo peor) completamente descompasadas con lo que ocurría en escena.

No puedo entender qué razones pueden llevar a una productora y a una cadena de televisón a realizar un sacrilegio así. Married with Children (lo escribo en inglés para diferenciarla del bodrio patrio) ha sido una de las series más ácidas y brillantes de la historia de la televisión. Su sentido del humor cáustico, sacástico y demoledor con los valores establecidos de la familia y del american dream, nos ha hecho a algunos partirnos de risa durante muchos años. Pocas series han podido rivalizar con ésta en mala leche. Y ahora esta burda copia ha convertido toda esa genialidad en un subproducto zafio y vulgar.

Married with Children dejó de grabarse en 1997 tras 10 años de emisión. Nuestro Matrimonio con Hijos made in Spain no durará tanto, sin duda. Así que si alguien quiere ver este documento histórico para comprobar lo bajo que puede caer la televisión en España, si cabe, que se dé prisa.

sábado, mayo 13, 2006

(No tan) Escondido

Después de ver el despropósito que es Código Desconocido me resistía a ver otra película de Michael Haneke, pero movido por los recuerdos de La Pianista al final me decidí a ver Caché (Escondido).

Bien, la película es interesante de ver, que vaya eso por delante. Aunque quizá tras Código Desconocido cualquier cosa me parece buena, quién sabe. Si bien es algo lenta en algunos momentos (es cine europeo) y con un abuso algo irritante de los planos fijos, no es menos cierto que mantiene el interés por el misterio escondido durante todo el desarollo.

Pero lo que más me llama la atención es la copia descarada, si fuera una película de Amenabar lo llamaríamos "homenaje", que Haneke hace del cine de David Lynch tanto en el fondo como en la forma. Para empezar Caché, en ciertos aspectos, es calcada a Carretera Perdida, pero calcadita. Y en el fondo, según mi interpretación, el mensaje es el mismo que impregna todo el cine de Lynch en general, aunque a mí me recuerda especialmente en cierta medida a Terciopelo Azul. Por supuesto esas son las únicas similitudes, Haneke carece de la chispa del director norteamericano y es incapaz (porque no sabe o porque no quiere, eso ya es otra cuestión) de generar esa fascinación en el espectador que Lynch transmite en sus películas y que, aun en algunos momentos sin acabar de entenderlas del todo, nos atrapa irremediablemente.

En cuanto al final, pues según se mire. Si no lo pillas acabarás pensando que toda la película es una tomadura de pelo. Si lo pillas todo cobrará algo más de sentido, aunque quizá no mucho.

Casi mejor no entender el final.

miércoles, mayo 10, 2006

Piñazo

Por fin he visto la ganadora del Oscar a la mejor película de este año: Crash (subtitulada en España como "Colisión", aunque yo le hubiera puesto sin dudarlo "Piñazo", total, cosas peores se han hecho con los títulos). Antes de que ganara el Oscar ya tenía interés en verla, puesto que me habían hablado muy bien de ella y las críticas eran buenas. Pero reconozco que ahora lo que más me interesaba era saber si era tan buena como para merecerse el premio y, sobre todo, si realmente era mejor que Brokeback Mountain y Buenas Noches, y Buena Suerte.

La respuesta a todas esas preguntas es un rotundo NO. Crash es la típica película en la que se cuentan varias historias paralelas que se entrecruzan en un punto. Ya cansa, la verdad. Señores directores y productores de cine: Vidas Cruzadas fue precursora e interesante, Magnnolia llevó ese tipo de películas a lo máximo que podían dar de sí, pero ya basta, no insistan en ese género porque aburre.

Aunque también es cierto que si la película está bien hecha, narrarla como un cruce de historias separdas puede ser un recurso tan bueno como cualquier otro. 11:14 - Destino Fatal (otro subtítulo made in Spain para olvidar) es un buen ejemplo de film que aun siguiendo este patrón tan manido obtiene un resultado más que aceptable. Y aunque las críticas la pusieron verde porque, según ellos, las historías no tenían miga, quizá fue precisamente eso lo que hizo que a mí me gustara: no era tan pretenciosa como otras.

Crash es lo opuesto a 11:14. Tan típica que aburre, tan pretenciosa que desespera. Es decir, todos los ingredientes para triunfar en los Oscars. Es un alegato contra el racismo y a favor de la tolerancia. Para ello el director y guionista, Paul Haggis, aborda el mismo problema desde los distintos puntos de vista de cada historia, para llegara la conclusión de que ni los buenos son tan buenos ni los malos tan malos, ni los que se dicen tolerantes lo son tanto, ni los que, en principio, parecen unos racistas son tan malas personas. Encomiable. Pero lo cierto es que el resultado, además de aburrido, se queda a medio camino de ningún sitio. La moraleja queda clara en seguida y el resto de la película se hace superfluo e innecesario. Eso sí, Haggis apela a la sensiblería siempre que puede, como ya hizo con el guión de la sobrevalorada Million Dollar Baby.

La Academia de Hollywood, que tan bien había quedado con una lista de nominados realmente impresionante, la ha cagado totalmente con Crash. Demostrando una vez más lo conservadora que es y cometiendo una terrible injusticia con las demás candidatas a la mejor película que seguro de cualquiera de ellas se lo merecía más.

domingo, mayo 07, 2006

Qué noche la de aquel año, hoy: el Rey del Pollo Frito

Gracias a los avances de la tecnología del futuro en comunicaciones de este país, es decir, la TDT, el otro día acabé volviendo al pasado y viendo un rato aquel pograma que presentaba Miguel Ríos, allá por mediados de los 80's: Qué noche la de aquel año. Aparte de ver a un Wyoming hecho un chaval, lo que realmente me hizo quedarme a verlo es que ese episodio en concreto estaba dedicado al rey del pollo frito: Ramoncín. Ahí es nada.

He de ser sincero y tengo que reconocer que de este personaje conozco mejor sus opiniones políticas (gracias a Crónicas Marcianas) y sus cualidades como presentador de concursos (gracias al Lingo), que sus canciones, de las cuales sólo sé de un par, dos literalmente, que también es verdad que no están mal del todo. Me refiero por su puesto a Litros de alcohol y a Como un susurro.

Pues bien, gracias al canal éste de TVE que se dedica a rescatar programas en conmemoración de sus 50 años de existencia (para eso aprovecha la cadena pública la TDT), pude asistir al documento histórico que es ver un concierto de Ramoncín en 1987. Lamentable. Ya no recordaba lo macarrilla que es este tío en el escenario. Un chuloputas del tipo que me ponen enfermo, ¿Y las canciones? Penosas. Las letras realmente tontas incluso para la época, y la música como hecha por niños de preescolar. Daba vergüenza ajena ver a hombres hechos y derechos haciendo como que tocan algo cañero, con coreografía de rockeros incluida, cuando apenas tocaban un acorde soso y sin fuste. Por no hablar de la voz. Ramoncete, hombre, si no sabes cantar y la naturaleza no te ha dado voz para hacerlo, ¿pa' qué te metes?

Claro que viendo este tipo de documentos es como uno acaba entendiendo mejor la evolución de este personajillo: de rey del pollo frito a azote de piratas (y lo que no son piratas, es decir, la mayoría) al servicio de la **** SGAE, pasando por presentador de concursos y aguerrido tertuliano profesional. Un hombre polifacético, vamos. Y es que cuando no vales para cantar de algo hay que vivir, y a algo hay que agarrarse.

Y así se explica cómo alguien que incluía en sus letras frases provocadoras que incitaban a quemar los libros, a largarse de casa y a romper las reglas establecidas, haya acabado formando parte de la junta directiva de una organización mafiosa como la SGAE, y se dedique a perseguir a sus propios fans (cuando los tenía, supongo que ya no) y a criminalizarlos, convirtiéndose en el más acérrimo defensor del canon en los CDs (y con la nueva ley que se está cociendo en muchos más soportes), así como en un beligerante opositor de las redes de intercambio, que tanto mal hacen a las mafias, pero tanto bien hacen a la cultura, a los artistas y compompositores, y a la sociedad en general.

Pero la gente no es tonta, y acaban calando al reaccionario que hay detrás del punki (en mi opinión es así en la mayoría de los casos). Y eso se pudo ver en el reciente Viña Rock 2006, donde nuestro héroe se vio obligado a suspender el concierto ante las "protestas" (por decirlo suavemente) del público y los gritos de "puta SGAE". El público ya no te quiere. A joderse, por cabrón.

Para terminar por donde empecé, y como anécdota, sólo quiero señalar que Miguel Ríos en su programa, en un tono muy orgulloso de lo que decía, presentó a Ramoncín definiéndolo, entre otras cosas, como "coleccionista de discos piratas de Bruce Springteen" (sic). Alguien debería recuperar este documento porque vale su peso en oro.

lunes, mayo 01, 2006

You motherfuckers you'll sing someday

Los Dresden Dolls tienen nuevo disco: Yes, Virginia. Descubrí este grupo porque hicieron de teloneros de Nine Inch Nails en la primera etapa de su gira del disco With Teeth. Los echuché y sinceramente me impresionaron.

El dúo compuesto por Amanda Palmer a la voz y al piano, y Brian Vigilione a la batería y, ocasionalmente, a la guitarra, tiene un sonido característico como pocos y realmente interesante. Desde el principio me llamó mucho la atención cómo conseguían con tan sólo dos intrumentos crear canciones tan ricas en texturas. Y es que, al contrario de lo que sería lo más evidente, no es el piano el que llena las canciones, sino que es la batería la que lleva todo el peso y dota de matices a los temas.

No hay que desperdiciar ninguna oportunidad de ver un vídeo o directo de este grupo, es un disfrute ver tocar la batería a Brian, del que, por supuesto, me hice en seguida fan absoluto. Con esto no quiero menospreciar el mérito de Amanda Palmer, que es la cantante y compositora de todas las canciones, y además bastante buena en su instrumento.

Su estilo, punk cabaret como lo llaman algunos, está por un lado claramente influenciado por la estética de la República de Weimar, en la que se inspiran para su vestuario y su maquillaje, lo que les da cierto aspecto gótico; y por el lado musical yo diría que se reconoce claramente la influencia de Tori Amos (aunque quizá el protagonismo del piano me despiste) y puede que de PJ Harvey en la forma de cantar.

Su disco de debut, del mismo nombre del grupo, es una auténtica joya. Temas como Girl Anachronism, Coin-Operated Boy, Half Jack o The Jeep Song forman ya parte inseparable de mi memoria musical. Lo habré escuchado como mil veces desde que lo tengo. Con Yes, Virginia me han bastado dos o tres escuchas para pillarle el gusto. Más maduro que el anterior, si bien no tiene hits como Girl Anachronism, sí que se puede decir que en conjunto la calidad de los temas que lo componen es superior.

Su primer single, Sing, aunque más comercialillo en la música de lo que es normal en ellos, es una perfecta muestra de la buena salud de que goza este grupo. Cuando dentro de unos, pocos, años sean clásicos acabaré fanfarroneando de haberlos seguido desde el principio, como es de rigor. Mientras tanto dejo aquí su último vídeo a modo de botón de muestra. (Nótese que la letra está censurada, no he encontrado una versión virgen).



Como no todo pueden ser alabanzas incondicionales, para ser justo he de decir que su estilo, aunque original y carismático, también es en principio muy limitado. Yes, Virginia ha apostado por la continuidad, lo que es lógico y normal: repetir la fórmula, sobre todo si funciona, y darle a los fans lo que esperan. Por mí encantando. Pero es cierto que correrían el peligro de agotarse si siguieran en el futuro por el mismo camino sin plantearse reinventarse a sí mismos.

En cualquier caso, hoy por hoy, yo sigo pensando que estamos ante uno de los grupos emergentes más originales e interesantes del panorama musical, y que tenemos Dresden Dolls para rato.

martes, abril 25, 2006

Tool

Tool acaba de publicar su cuarto álbum de estudio titulado 10.000 Days (sexto si contamos los EPs). Expléndido. Es de esos discos que, a gente como yo, nos entra a la primera y disfrutamos de él desde el primer minuto.

Nunca he sabido muy bien cómo clasificarlos. ¿Death metal? Puede, pero se le queda corto ¿Nu metal de ése moderno? Ni en broma. ¿Metal progresivo? Sí, puede ser la definición que más se le acerque pero, aunque muy por encima de la media de este tipo de grupos, tan progresivos tampoco son. Lo que sí está claro que Metal a secas es una etiqueta que se les queda harto escasa.

Tool es un grupo de éstos que salieron a principios de los 90 al reflujo del grunge. Y algo tienen de eso, a mí la forma de cantar de Keenan no deja de recordame algo a Pearl Jam. Pero hasta ahí las comparaciones. Porque su música es oscura como ella sola, a años luz de lo que hacían los grupos coetáneos. Un estilo que bebe claramente del de metal de toda la vida, pero que por su complegidad y forma de salirse de los cánones establecidos por los heavys de siempre va mucho más allá. Quizá sea por eso que a algunos les recuerda al rock progresivo.

En cuanto a su trayectoria hay que decir que, muerto el grunge y acabados casi todos los grupos (tipo Korn) que representaban el metal de los 90s, son los únicos que han perdurado dignamente. Más aún, el tiempo ha puesto las cosas en su lugar, y Tool va ganándose el respeto que se merece como banda. Además nunca han hecho concesiones a la cormecialidad, cosa que se agradece. Con temas de entre siete y nueve minutos de duración (a veces más) y sin conceder nunca o casi nunca entrevistas, se han alejado de las radios comerciales y de los canales más comunes de promoción, y sin salidas de tono que yo conozca (vamos, que no han hecho un reportaje para la MTV yéndose de compras a las tiendas de moda como hizo una vez Marilyn Manson). Desde luego son un grupo coherente con la música que hacen.

De sus discos me quedo con Ænima, aunque Lateralus también tiene una calidad tremenda. Además recomiendo los dos temas que dan título a sendos discos. En resumen, con Tool tengo más que suficiente para cubrir mi vena heavy. Sobre todo en estos tiempos de sequía, en los que ya no queda casi nada bueno en este estilo.

Porque, reconozcámoslo, los grupos de moda como Linkin Park, Limp Bizkit, Evanencence o System of a Down (este último el más decente) no son más que basura para niñatos.

viernes, abril 21, 2006

Otra vuelta de tuerca

No he leído (aún) el libro de Henry James, pero tuve la oportunidad de ver el otro día The Innocents (en España, una vez más inexplicablemente, se tradujo por Suspense), la adaptación al cine de su novela Otra vuelta de tuerca. La película data de 1961, la dirigió Jack Clayton y la protagonizó una espléndida Deborah Kerr.

He de decir que me impresionó. Miedo, miedo, lo que es miedo, no da. Pero es que eso es lo de menos. La atmósfera del film es desde el primer minuto (sobre todo desde el primer minuto) hasta el final oscura, agobiante e inquietante. La ambiguedad de la trama no creo que logre despistar a nadie hoy día, acostumbrados como estamos a los giros copernicanos del cine actual más efectista. Aún así el argumento me pareció una delicia retorcida (mérito de James, claro) envuelta en una presentación de lujo por lo bien conseguido que está el suspense.

¿Y qué decir de Deborah Kerr? Pues que está tremenda en su papel de niñera ingenua aislada en una mansión llena de fantasmas, cuidando y jugando con unos niños (¿los inocentes?) que no se sabe muy bien si son ellos los que juegan con ella.

También he de decir que el ritmo decae algo a lo largo de la película, haciendo que se haga algo pesada, por lo menos así me lo pareció. Pero en cualquier caso el gusto final que te deja es tan bueno que lo demás no importa. Cine del que ya no se hace, sobre todo en éste género: tenebroso (sin la truculencia que tanto se lleva ahora), ambiguo y sobre todo arriesgado.

No hay duda de que es un clásico que de seguro ha influido en todas las películas del género terror/suspense posteriores. Por ejemplo en Los Otros de Amenabar. Pero... ¿qué película anterior no ha influido en Los Otros?

miércoles, abril 19, 2006

Guggenication

Los Red Hot Chilli Peppers dieron un concierto ayer en el Guggenheim presentando lo que será su nuevo álbum: Stadium Arcadium. La verdad es que no me hubiera importado estar allí para verlos. Sus conciertos tienen que ser todo un espectáculo. Aunque, siendo sincero, los Red Hot no son un grupo de los que me gusten todos sus temas. Lo que me gusta me gusta mucho pero lo que no, me gusta poco o nada.

Y es que a pesar de su calidad indiscutible como grupo lo cierto es que son bastante irregulares. Lo que es curioso, porque aunque los líderes fundadores son el cantante Anthony Kiedis y el bajista Flea, que se han mantenido constantes desde el principio, sus etapas musicales, como grupo, pero también respecto a lo que a sonido se refiere; son marcadas claramente por el guitarrista de turno. Porque eso sí, cambian de guitarrista como quien cambia de chaqueta.

El primer guitarrista se les murió de sobredosis a finales de los 80's. Suya es la primera etapa del grupo, desconocida para el gran público y, por lo que yo he escuchado, sin demasiado interés. Después entró a formar parte de la banda John Frusciante, guitarrista con el que grabaron el disco que los catapultó a la fama internacional: Blood Sugar Sex Magik. En él se encuentran temazos como el machacón Give It Away o el ya clásico Under The Bridge. En éste último se puede apreciar la influencia de Frusciante con ese riff que ya forma parte de la historia de la música. Por desgracia este guitarrista no les duró mucho y se les fue ése mismo año. Tras él hubo una sucesión de varios hasta llegar a Dave Navarro, que se quedó algún tiempo. Con él sacaron los discos de mediados de los 90's que, aunque seguían siendo los Red Hot, supuso un cambio de estilo claro. De esta época hay algunos buenos temas aislado y poco más.

Pero el salto cualitativo de la banda se produce cuando John Frusciante regresa al grupo y editan lo que es indudablemente su mejor disco hasta la fecha: Californication. Aquí se vuelve a notar la influencia clara del guitarrista, que como digo es lo que en la trayectoria de los Red Hot marca al final su sonido. El disco es una obra maestra, temazo tras temazo. Absolutamente recomendable. Tras éste le sigue By The Way, disco que no está mal, suena bien, tiene sus temas... pero en definitiva es más de lo mismo, pero con menos calidad.

Mención a parte merece Flea que, para mí, es uno de los mejores bajistas que hay ahora mismo en el panorama musical. No sólo porque técnicamente es muy bueno (seguro que en el aspecto técnico los hay mejores a patadas), sino en la forma con la que sabe combinar la técnica con el buen gusto, algo que por desgracia no es muy frecuente. Lo más normal es que el que tiene buen gusto no sepa tocar y el que es un virtuoso acabe perdiéndose en sus propios virtuosismos sin el menor feeling. Olé por Flea.

En mayo editan Stadium Arcadium, un álbum doble que supongo irá en la misma línea que los dos anteriores. Hay que estar muy seguro de uno mismo para sacar un disco doble. En mi opinión la mayoría de álbunes dobles son un exceso de gente pagada de sí misma. Por muy buenos que sean siempre se podrían condensar en uno sencillo, y si doble es bueno, sencillo sería obra maestra. Se me ocurren algunos ejemplos, como el Álbum Blanco de los Beatles, el Mellon Collie de los Smashing Pumpkins o The Fragile de NIN. Todos ellos grandes discos, pero que condensados en uno hubieran sido increíbles.

Creo que la mejor manera de sacar un disco cuando hay abundancia de temas, para que los fans no se quejen, es sacar un disco sencillo con lo mejor, y luego uno de caras b, o descartes, o como se les quiera llamar. De esta forma de hacer las cosas también hay buenos ejemplos, como el Achtung Baby de U2 y el posterior Zooropa o el Kid A de Radiohead y su secuela Amnesiac. En ambos casos el segundo disco, aunque con buenos temas, en su mayor parte es el resultado de los descartes de las sesiones del disco anterior. Si hubieran sacado todo el material en un doble se hubieran cargado las obras maestras que son Achtung Baby y Kid A respectivamente.

Volviendo a los Red Hot, estoy deseando escuchar el nuevo disco para comprobar si efectivamente es un exceso continuista o me tengo que tragar mis palabras. Veremos.